El estándar IEEE 802.11n Wi-Fi / WLAN utiliza tecnologías como OFDM y MIMO para lograr altas velocidades de transmisión, con picos de hasta 600 Mbps. Usa un canal de 40 MHz.
La tecnología OFDM es mucho más adecuada para entornos con presencia de desvanecimientos de señal (fading) ante posibles interferencias, debido a que modula el conjunto de datos en las diferentes subportadoras y por tanto solo se verían afectadas algunas de ellas, las cuales luego pueden ser recuperadas mediante algún método de corrección de errores, lo que proporciona mucha fiabilidad a las comunicaciones.
Por su lado la tecnología MIMO posibilita un sistema compuesto por un transmisor con múltiples antenas que transmite a un receptor el cual también está provisto de múltiples antenas. Este sistema aprovecha fenómenos físicos en la transmisión como la propagación multitrayectoria para incrementar la tasa de transmisión.
Los beneficios de 802.11n son muy considerables respecto a sus predecesores. El rendimiento esperado en los primeros productos a nivel de capa física alcanzan los 300 Mbps utilizando dos antenas, y con cuatro antenas logra escalar hasta los 600 Mbps. El ancho de banda real a nivel de aplicación alcanza los 100 Mbps equivalente a los 100/10Base T de las redes Ethernet.
El alcance en la cobertura de los dispositivos con tecnología 802.11n se ha incrementado en un 50 por ciento mediante el uso de la tecnología de formación de emisión (Beam Forming). Esta técnica consiste en enviar diversas señales de radio desfasadas desde múltiples antenas que luego son añadidas en una única señal por el receptor. Esta técnica es útil solo cuando se transmite a un único receptor, ya que no es posible optimizar la fase de las señales trasmitidas cuando se transmite a varios receptores (broadcast o multicast).
Asimismo, el uso de la tecnología STBC (Space Time Block Coding) ha reducido la pérdida de señal mediante el uso de múltiples antenas por redundancia. Esta tecnología es particularmente clave para la mejora de la percepción de los usuarios de voz sobre IP (VoIP). A lo anterior se suma la agregación de paquetes y los protocolos de aceptación de bloque que reducen el consumo de energía y la colisión de datos en entornos de redes congestionadas mediante lo que se conoce como supertrama, que es utilizada para enviar múltiples paquetes simultáneamente.
El estándar 802.11n proporciona control del acceso y mecanismos de encriptación, que se conocen como WEP (Privacidad Equivalente a las redes de cable). Para el control del acceso, el ESSID (también conocido como un Área de servicio ID de WLAN) es programado en cada punto del acceso y el cliente debe conocerlo para poder asociarse a un punto de acceso. Además existen tablas de direcciones MAC llamadas ACLs (Listas de control de acceso) en los puntos de acceso, que restringen el acceso a esos clientes cuyas direcciones MAC estén en la lista. Para la encriptación de datos, el estándar proporciona una encriptación opcional con un algoritmo de clave compartida y de 40 bits, el algoritmo RC4 PRNG de Seguridad de datos de RSA.
Los dispositivos con tecnología 802.11n son ideales para la oferta de servicios denominada “triple play service provision”, o lo que es lo mismo, voz, video y datos y aunque aún no reemplaza totalmente a la Ethernet cableada en muchas empresas, para aquellas compañías que utilicen 100/10BaseT el estándar 802.11n puede ser una alternativa más económica.
(*)Consultor
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