Con 4.9 millones de habitantes, Costa Rica consume anualmente cerca de 15,500 toneladas de aguacate. Hasta inicios de 2015, unas 12 mil toneladas eran importadas desde México, cuya variedad Hass es la preferida por los ticos.
Otras dos mil toneladas más de variedad criolla son traídas desde Nicaragua y Panamá, mientras que las restante 1,500 son de producción nacional. El mercado de consumo costarricense de este cultivo iba en ascenso, hasta que el 5 de mayo de 2015, Costa Rica restringió la importación de aguacate desde ocho países y el Estado de Florida, Estados Unidos, alegando la existencia en esos territorios de un virus denominado Mancha del Sol o Sun Blotch, desde donde se podría propagar a territorio costarricense por medio de este cultivo.
Después de 17 meses del cierre, la molestia de los importadores sigue. Costa Rica debió explorar mercados emergentes como Chile y Perú, cuya variedad Hass no es de la misma calidad que la mexicana; el producto se encareció para el consumidor; las importaciones disminuyeron; el contrabando desde Panamá se incrementó y Costa Rica mantiene diferencias comerciales sobre todo con México que amenaza con elevarse a otros niveles en la Organización Mundial de Comercio.
El presidente de la Cámara de Exportadores e Importadores de Productos Perecederos (CEIPP), Randall Benavides, reseña la problemática con las importaciones de aguacate, además de las posibilidades reales de Nicaragua para ser un gran vendedor de esta fruta en Costa Rica.
¿Cómo se satisface la demanda ante el cierre de mercado?
Desde el 5 de mayo del 2015 el mercado costarricense no puede recibir legalmente productos de México y nos obliga a acudir a mercados históricos, en este caso Nicaragua y Panamá que siempre nos han abastecido (de aguacate criollo) en los meses de marzo, abril, mayo y muere en junio.
Y también nuevos mercados como el chileno y el peruano que por distancias y disponibilidad de frutas son mercados alternativos y recurrentes, pero de precios más caros aunque la calidad sigue siendo un problema, la fruta no tienen la calidad que requiere y demanda el consumidor costarricense que durante veinte años se acostumbró a una variedad (mexicana de Hass) desarrollada para ser comercial, variedad aceitosa, rica en materia seca y nivel de grasa que permite no solo su transporte, almacenamiento y comercialización, sino que el consumidor se lo lleva a su casa a madurar y madura bien, cosa que las variedades criollas de cualquier origen tienen ciertos problemas de durabilidad, no duran buenos, no duran en el supermercado, la importación tiene un porcentaje de desechos que ha limitado su comercialización, a pesar que Centroamérica es un productor natural de ese tipo de variedad, pero que requiere de asistencia y mejoramiento genético para poder ser más competitivos.
Ustedes han alegado ante el Gobierno que las restricciones son proteccionismo…
Proteccionismo puro, porque el virus de Mancha del Sol presenta el problema cuando se siembra el aguacate, nosotros no tenemos aguacate para siembra, traemos aguacate para consumo humano, el uso de la semilla para siembra es totalmente diferente para un aguacate que se traiga y que se plante. Estamos hablando de cosas diferentes, porque entonces no se podría traer ciruelas, melocotón ni ningún producto si la lógica fuera traer productos para que todas las semillas se puedan sembrar.
Exploran la posibilidad de importar aguacate del Caribe…
Se nos abrió la posibilidad de República Dominicana, que es un gran productor de criollo, como una alternativa más porque ya el consumidor está vapuleado, compra caro y paga por mala calidad. Teníamos un mercado en desarrollo que está en retroceso, importamos la mitad de lo que se importaba desde Chile y Perú (variedad Hass). Como que la gente dejó de consumir Hass, antes la gente compraba todo su aguacate y se lo llevaba toda la semana para su casa, ahora se convirtió en un plato de lujo. Nosotros dijimos en algún momento que el aguacate es más caro que un bistec (…) Lo encarecimos, le pusimos un precio inalcanzable para la gran mayoría y le pusimos un precio de lujo para que sea privilegio de unos pocos.
¿Cuánto se ha encarecido por las restricciones?
Más del 50 por ciento. Una caja de aguacate Hass mexicano rondaba por 14 mil colones (25.1 dólares) la caja de 10 kilos, a 1,400 el kilo (2.51 dólares). En estos momentos volvió a subir a 2,500 el kilo (4.48 dólares) a nivel mayorista y a nivel de detalle es un poco más caro.
¿Cómo están las importaciones de aguacate de Nicaragua?
No nos ha quedado más opción que probar con criollo en la época diferente de Nicaragua. Por cierto, para que estén tranquilos en Nicaragua la producción de criollo de República Dominicana es de septiembre a diciembre, la producción de Nicaragua, Panamá y resto de Centroamérica es de marzo a julio. Honduras es más productor de Hass, pero está con restricción también.
¿Por qué no comprar más aguacate centroamericano?
Es un conjunto de cosas, las temporadas son muy cortas de palos de criollos que se están sembrando en Centroamérica; segundo, el clima nuestro llueve mucho y requerimos el desarrollo, como lo hizo dominicana, de variedades más resistentes al agua, pero con niveles de materia seca y niveles de aceite mayores. Yo creo que el aguacate criollo es una opción para el consumidor nacional y centroamericano, pero se tiene que trabajar en durabilidad, que al momento de llegar a la mesa llegue vivo, o sea que conserve su calidad de consumo. Se tiene que trabajar en el mejoramiento genético o de variedad. Los gobiernos centroamericanos debemos hacer el esfuerzo en investigar más porque el aguacate llegó para quedarse, es el oro verde.
Así como Nicaragua suple de mucho frijol a Costa Rica bien podría pasar con el aguacate…
Naturalmente ya hay comercio entre Nicaragua y Costa Rica. El histórico de los últimos tres años es de 22 mil toneladas importadas, que son un montón de contenedores. Lo que pasa es que el mercado costarricense así como consume es exigente. Las autoridades nicaragüenses tienen que trabajar también la calidad, ayudar a sus productores en sistemas de conservación y mejoramiento genético para que el aguacate, que cumple un proceso de inspección en frontera, lo aguante y que se pueda comercializar sin problemas.
El aguacate nicaragüense para mí tiene una excelente calidad, pero no dura lo suficiente (…) La apertura que se dio a raíz del cierre de frontera con México y demás países, abre