Alejandro A. Tagliavini

¿Recrudecerá el terrorismo?

Que una mujer policía de Oklahoma mate a un hombre desarmado al que se le averió la furgoneta, como ocurrió hace días, es moralmente inaceptable, es inaceptable la teoría del mal menor. Desde el atentado a las Torres Gemelas, los partidarios de la “defensa” violenta creían que, muerto Osama, el terrorismo desaparecería, pero fue ejecutado y el terror creció.

La ONU suspendió las operaciones humanitarias en Siria tras el ataque a un convoy en Alepo, mientras que la Cruz Roja —ONG, privada— dijo que continuará. Washington reconoce que su campaña aérea contra el ISIS lleva 51 civiles muertos desde 2009, aunque la ONG Airwars confirma 77 muertes sobre 3,412 denuncias. Por cierto, casi todas las armas del ISIS se fabricaron en Estados Unidos, beneficiando a estos fabricantes.

Obama, al dirigirse por última vez a la ONU, aseguró que “vamos a eliminar a sus líderes… su infraestructura”, refiriéndose al ISIS, pero, según William McCants, de la Brookings Institution, esta organización durará al menos veinte años y luego aparecería un grupo más extremista. La dinámica es que una guerra sigue a otra. No sé si lo digitan los fabricantes de armas, pero, ¡qué bien les viene!

A ver, debemos encontrar el modo eficiente de combatir el delito, “civil” o terrorista. Ya se ve que la violencia aumenta la violencia, suena coherente ¿no? La mayoría de los delitos son creados por el Estado: los narcos, drogadictos, bandas asociadas y delitos relacionados surgen a partir de la prohibición. Los contrabandistas aparecen al crearse aduanas, la miseria y la marginalidad se dan cuando imponen coactivamente leyes laborales como el salario mínimo que impide que trabajen los que ganarían menos.

Terminada la intervención coactiva del Estado, en Occidente y Oriente, el delito civil y la marginalidad que promueve el terrorismo, disminuiría sustancialmente. Si, además, dejan caer a la tiranía saudí —la mayor incubadora del fanatismo (islámico)— el terrorismo quedaría muy debilitado.     Y se acabaría la inmigración que, según la OCDE, con millón y medio de personas buscando asilo, llegó al récord. Con 440,000 refugiados, Alemania fue el mayor receptor, aunque en términos relativos Suecia lo superó al acoger al equivalente al 1.6 por ciento de su población. Más de 300,000 migrantes cruzaron el Mediterráneo en lo que va de 2016, y 3,211 murieron o desaparecieron, 15 por ciento menos que los fallecidos en todo 2015.

Según la OCDE, los inmigrantes favorecen las finanzas públicas, el crecimiento y el mercado laboral, pero los críticos dicen que aprovechan los servicios públicos o el mercado laboral, reglamentados por los Estados… otra vez los Estados, y otra vez la solución consiste en que los gobiernos dejen de interferir coactivamente.

Panamá, por caso, creció 5.2 por ciento en el segundo trimestre de 2016, en relación al mismo lapso de 2015. ¿A qué viene esto? Pues es que es lo mismo, es que creció en la medida en que la coacción estatal desapareció del mercado. Así, la desregulada intermediación financiera creció 9 por ciento, mientras que el estatal Canal registró una caída en los ingresos por peajes del 8.7 por ciento.

En fin, el presidente peruano sube en las encuestas mientras propone un “achicamiento” del Estado y es la persona más poderosa en su país, según Ipsos. Pero lo más curioso es que Mario Vargas Llosa figura en el puesto doce cuando no tiene poder coactivo, desmintiendo que la autoridad —y el orden— se imponen por la fuerza.

El autor es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

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