Una tregua negociada por Washington y Moscú entró en vigor en Siria el lunes 12 de septiembre por la tarde, aunque reinaba el escepticismo sobre si esta se respetaría o no. El acuerdo estipulaba un primer alto el fuego de 48 horas a partir en las regiones que no están en manos de yihadistas como el grupo Estado Islámico (EI).
El ejército sirio anunció inmediatamente la suspensión de sus operaciones militares hasta la medianoche del próximo domingo 17 de septiembre.
Aún así, la oposición todavía no había expresado formalmente su conformidad con el acuerdo. El alto el fuego debería intentar una vez más poner fin al derramamiento de sangre que provoca desde 2011 la guerra en Siria, además de permitir aportar ayuda humanitaria a cientos de miles de civiles.
Durante el día, se produjeron varios bombardeos en Alepo y los combates continuaban, según corresponsales de la AFP en esta ciudad, dividida desde 2012 en dos zonas, una en manos de los insurgentes y otra controlada por el régimen. Poco antes de que comenzara la tregua, el general ruso Sergei Rudskoi, afirmó que el alto el fuego afectaría a todo el país, aunque Moscú seguiría atacando «objetivos terroristas».
Una semana
Si el alto el fuego aguanta una semana, Rusia y Estados Unidos iniciarán —de forma inédita— ataques conjuntos contra los yihadistas del EI, y del Frente Fateh Al Sham, exFrente al Nosra, rama siria Al Qaida.
Tras varias infructuosas tentativas, en especial en febrero pasado, persisten muchas incertidumbres sobre la posibilidad de poner fin a una guerra que ha causado más de 290,000 muertos, y expulsado de sus hogares a millones de sirios.

“Garantías”
La oposición siria se mostró escéptica sobre la voluntad de Asad de respetar el acuerdo, y pidió este lunes «garantías» sobre la aplicación de la tregua.
«Queremos saber cuáles son las garantías (…) Esperamos que haya garantías y pedimos garantías especialmente de Estados Unidos, que es parte implicada en el acuerdo» de tregua, afirmó a la AFP Salem al Muslet, portavoz del Alto Comité de Negociaciones (ACN) de la oposición siria.
«¿Cuál es la definición elegida para «terrorismo» y cuál será la respuesta en caso de violación?», se preguntó.
El régimen de Damasco, apoyado por Rusia, califica de «terrorista» a todos los grupos que se han levantado en armas contra él, que sean moderados, islamistas o yihadistas.
Otro interrogante es cómo se aplicará el alto el fuego en regiones donde está presente Fateh al Sham. Este grupo combate al régimen junto a otras fuerzas rebeldes, moderadas o islamistas, como el poderoso Ahrar al Sham.
Los grupos rebeldes enviaron una carta el domingo a Estados Unidos con una lista de «preocupaciones», juzgando «positiva» la idea del alto el fuego.
«Las cláusulas del acuerdo que nos han llegado no incluyen garantías claras ni mecanismos de vigilancia […] ni las repercusiones en el caso de que se viole la tregua», señalaron. El jefe adjunto de Ahrar Al Sham, Ali al Omar, cree que el acuerdo «solamente servirá para reforzar al régimen y a asediar militarmente a la revolución».
Ahrar al Sham es el más poderoso grupo salafista, sobre todo presente en las provincias septentrionales de Alepo e Idleb. Combate junto a Fateh al Sham en el seno del Ejército de la Conquista.
¿Negociaciones de paz en Octubre?
Por su parte, el viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Mijail Bogdanov, afirmó a la agencia RIA que «el emisario de la ONU Staffan de Mistura debería invitar a todas las partes [a las negociaciones] probablemente a principios de octubre».
Tanto el gobierno de Siria como sus aliados, incluyendo a Irán y el Hezbolá libanés, habían respaldado la tregua. Pero el lunes, horas antes de la entrada en vigor de la tregua, Bashar al Asad matizó que quiere «recuperar» todo el territorio que escapa al control del régimen.
«El Estado sirio está determinado a recuperar todas las regiones en manos de los terroristas y a restablecer la seguridad», declaró Asad a los medios oficiales durante una visita al exbastión rebelde de Daraya, cerca de Damasco.
Momentos antes del inicio del alto el fuego, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) informó que tres personas habían perdido al vida en bombardeos del régimen en Duma, bastión de los insurgentes, cerca de Damasco.

Bombardeos y disparos
Varias zonas de Siria fueron blanco de bombardeos y del disparo de cohetes, sin que por el momento se hayan registrado víctimas, pese a la entrada en vigor de un alto el fuego en todo el país, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
La ONG apuntó que hubo ataques aéreos de aparatos no identificados contra las localidades de Tayeba al Imam y Kaukab, en el norte de la provincia de Hama (centro), así como en los pueblos de Al Shaquif y Al Mansura, en el norte y el noroeste de Alepo (norte).
Además, hubo disparos de proyectiles por parte de las fuerzas gubernamentales contra áreas de Duma, Beit Naim y Jan Shieh, en las afueras de Damasco.
Los efectivos del régimen también lanzaron cohetes contra el pueblo de Hreitan, en el norte de Alepo, y contra el barrio de Masaken Hanano, en la capital homónima de la provincia.
El Observatorio agregó que facciones armadas arrojaron proyectiles contra la zona de las granjas de Al Malah, al norte de la urbe de Alepo.
Pese a estos ataques, la fuente subrayó que reina la calma en la mayor parte del territorio sirio.