aquiles
Luis Sánchez Sancho

Asclepio y sus hijos

A propósito de los juicios que se realizan en Nicaragua contra algunos médicos, acusados de negligencia profesional y de faltar al llamado “juramento hipocrático”,    me preguntan si Hipócrates era  el dios griego de la Medicina. La respuesta es no. Hipócrates es  un personaje histórico,  existió  realmente.

Hipócrates nació en la ciudad de Cos en el  año 470 antes de Cristo y murió en Tesalia   en el 360.  Se le reconoce como   creador y padre de  la Medicina, porque separó  el arte y la práctica de  curar,  de la religión, las hechicerías y la superstición.  Y además,  Hipócrates de Cos dictó los principios éticos de  la Medicina que siguen  vigentes hasta ahora.

El dios griego de la Medicina es Asclepio (llamado Esculapio en la mitología romana), un hombre  mortal  aunque  hijo del dios   Apolo. Su madre  es Corónide, hija de Flegias, rey de Larisa, la ciudad en la que  según la leyenda habría nacido  Aquiles y muerto  Hipócrates.

Asclepio nació en circunstancias muy   dolorosas. Su madre era amante de  Apolo pero le fue infiel   con un joven llamado Isquis.  La diosa Artemisa, hermana gemela de Apolo, castigó   la infidelidad de Corónide quitándole la vida.

Pero cuando Corónide muere está   embarazada de Apolo y antes de que su  cuerpo fuese  incinerado el dios  extrae  de su cuerpo al bebé, al  que pone el nombre de  Asclepio que según Robert Graves significa “incesantemente amable”.
Apolo encarga  al sabio centauro Quirón la crianza y educación de Asclepio  y  pide a Atenea que la supervise.   Aprovechando la vocación de  Asclepio, Quirón le enseña en particular   los secretos médicos y el arte de la curación.

Ya  adulto   Asclepio se casa con Epíone —hija de un famoso  adivino llamado Mérope—, con quien procrea  varios hijos que también llegan a ser médicos  o se dedican a la curación de los enfermos por diversos medios.

Los hijos varones de Asclepio son Telesforo, Podalirio y  Macaón (estos dos mencionados por Homero en La Iliada, pues  van a la Guerra de Troya  en la que participan como combatientes,  pero principalmente como  médicos).   Las hijas mujeres  son Yaso, que cumple  los deberes  propios de las enfermeras;  Higía, quien  se ocupa de que los enfermos sean atendidos y curados en las  condiciones apropiadas de aseo (higiene viene precisamente  de Higía), para que el tratamiento médico pueda ser efectivo. Panacea, encargada de proveer los medicamentos curativos de todas las enfermedades; y Egle y Aceso quienes  se ocupan de diversas otras  labores s relacionadas con la medicina y la sanación. Por su parte, Telesforo se ocupa  de atender la convalecencia de los enfermos.

Cuando Asclepio está recibiendo   los conocimientos  de  medicina que le transmite el centauro Quiron,  Atenea, quien supervisa su educación,  le da un frasco que contiene un   brebaje  compuesto a base de la sangre de Medusa, una de las  monstruosas  Gorgonas  que fue decapitada por Perseo.
Pero Atenea le advierte  a Asclepio,  que debe  tener mucho cuidado con esa poción, que solo la debe usar   en algún caso de extrema necesidad porque tiene el poder de resucitar a los muertos y la inmortalidad es un privilegio de los dioses eternos.

Pero,  humano al fin, Asclepio cae en  la tentación de resucitar a los muertos, lo que  no pueden hacer ni los dioses. Para  Asclepios devolver la vida a los muertos  sería su   consagración eterna como  médico y su máximo orgullo.
Usando la poción que le ha dado Atenea,  Asclepios resucita a Himeneo que ha fallecido  el día de su boda y después  se le reconoce como símbolo    del matrimonio.

Asclepio resucita también a Hipólito,  hijo de Teseo,  rey de Atenas, quien ha muerto  como castigo por la falsa acusación de haber intentado  violar a Fedra, su madrastra.
Pero la resurrección de Hipólito  molesta a Zeus  quien  cree que devolver  la vida a los muertos podría  desequilibrar el orden del universo. Y    castiga Zeus  el  atrevimiento de  Asclepio,    matándolo   con uno de sus poderosos   rayos.
Apolo    lleva el alma de  su hijo Asclepio   al cielo, la coloca entre las estrellas   y le delega su atributo de   dios de la Medicina. Desde entonces,   Asclepio con la ayuda de  sus hijos vela por la salud y la atención médica de la gente. Y ya no se  atrever a resucitar a nadie,  para no volver a suscitar la ira de Zeus.

Opinión Aquiles Hipócrates Nicaragua archivo
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí