Tony Josué González López, el niño que fue arrebatado a su mamá cuando tenía un mes de nacido, cumple hoy 1 año. El próximo octubre también se cumple un año de que una mujer, hasta ahora no identificada, lo raptó.
“Tengo esperanza en Dios de que aparezca, pero en la Policía no”, asegura Abigaíl del Carmen López Mendoza, de 19 años, mamá de la criatura.
Abigaíl está por dar a luz a su tercer hijo. Tiene una niña de 3 años, luego le sigue Tony y ahora parirá un tercero, que será varón.
De aquel 10 de octubre del 2015 recuerda muy poco. Comentó que la mujer que se robó a su hijo y que antes solo había visto una vez, le prometió una casa amueblada que estaría ubicada en el barrio Divino Niño, al norte de la ciudad de Chinandega.
“Un día antes (del robo) la había conocido (a la raptora), casi no hablé con ella, vino a tomar videos y fotos de los niños… la que levantó el censo fue otra que andaba con ella”, dice la muchacha. Recuerda que “la Vilma y la Verónica” le dijeron que el proyecto estaba bueno y que no lo dejara pasar.
La citó para el día siguiente. Le dijo que llegara al polideportivo, en la antigua estación del ferrocarril y que llevara a sus hijos “porque si no el beneficio no me venía”. De su humilde casa ubicada en El Progreso salió a eso de las 7:00 de la mañana.
En el lugar estaba la mujer que se había identificado como Alejandra Noemí. Abigaíl recuerda que de repente sintió mareos y como su hija lloraba se agachó para consolarla. Asegura que se sintió “como desvanecida” y por más que trató de aferrarse a su hijo, la mujer se lo arrebató. Cuando reaccionó los buscó por todos lados y luego denunció ante la Policía.
Cuando a Abigaíl se le consulta si ha ido a la Policía a conocer de las investigaciones responde: “Estuve un tiempo yendo seguido, pero nunca estaba el que llevaba el caso, me decían que si no estaba era porque andaba almorzando y como miraba que nunca lo hallaron me decepcioné”.
También ha estado pendiente de los bebés que han aparecido abandonados, así como de las personas que han capturado por robo de niños. Pero no ha tenido éxito y su hijo sigue desaparecido.
“Lo quiero encontrar, pero a veces las esperanzas me fallan”, asegura la muchacha y está convencida de que “por medio de ellos (Policía) no creo que lo recuperen. Lo siento más cerca que lejos y puede estar en el país”.
El comisionado mayor Pablo Mendoza, segundo jefe policial departamental de Chinandega, se limitó a decir ayer que este caso se encuentra en la sección de delitos especiales de la Dirección Central de Auxilio Judicial.
En la salida de la ciudad de Chinandega a Corinto, en un caserío de zinc, plástico, madera y ripios, conformado a orillas de la carretera, se intentó localizar a “Vilma” la mujer que, según Abigaíl, llevó a la raptora. Pero en el vecindario dijeron que se marchó a Managua.
Élida Centeno, que habita en los alrededores, conoció del caso y de las propuestas de la mujer que decía llamarse “Alejandra Noemí”. Recuerda que esta aseguraba ser estudiante universitaria y que apoyaba, a través de un organismo, a madres humildes, para entregarles casas y muebles.
Asegura que llegó a vivir a la zona el 27 de septiembre del año pasado y conoció a la mujer, a la que describe de pelo corto, color café teñido, de unos 25 años. Era morena y “gordita”.