aquiles

Patroclo, héroe por sí mismo

Pero Patroclo es un héroe por sus propios méritos, tanto así que Homero le dedica en La Ilíada un capítulo completo (el Canto XVI) titulado precisamente Patroclea, o, lo que es lo mismo, las hazañas de Patroclo.

El amigo Francisco Aguirre Sacasa me escribió un mensaje con un breve comentario acerca de la columna que escribí sobre Aquiles, héroe principal de la Guerra de Troya, publicada en LA PRENSA el sábado 20 de agosto.

“En realidad —dice Aguirre Sacasa— La Ilíada era un relato de furias, comenzando con la furia griega cuando Helena se fue con Paris, y la furia de Aquiles cuando Agamenón le quitó una jovencita que era su botín de guerra y finalmente la furia de Aquiles por la muerte en combate de su amante, Patroclo”.

Patroclo es parte de la vida, breve pero intensa y gloriosa, de Aquiles. Y siempre se resalta la relación homosexual que —según la leyenda— unía a ambos personajes.

Pero Patroclo es un héroe por sus propios méritos, tanto así que Homero le dedica en La Ilíada un capítulo completo (el Canto XVI) titulado precisamente Patroclea, o, lo que es lo mismo, las hazañas de Patroclo.

Patroclo es hijo de Menecio, uno de los Argonautas (como se conoce a los héroes griegos que fueron al Cáucaso a apoderarse del mechón de oro del carnero Crisomalón), y de Esténele, hija de Acasto, otro de los Argonautas. Siendo un adolescente, Patroclo mata durante unos juegos deportivos a un joven llamado Clitónido y se ve obligado a huir, acompañado por su padre, yendo a asilarse en Fitia, ciudad de la Tesalia donde reina Peleo, el padre de Aquiles.

Peleo acoge a los fugitivos y purifica de su crimen al joven Patroclo, quien se queda a vivir en Fitia y se convierte en el mejor amigo de Aquiles. Juntos son educados por el centauro sabio, Quirón, el mismo que en el poema de Rubén Darío (Coloquio de los centauros) sentencia, enigmático y funesto: “La Muerte es la victoria de la progenie humana (…) La pena de los dioses es no alcanzar la Muerte.”

Cuando Aquiles es reclutado por Odiseo (Ulises) para ir a combatir con los griegos a la Guerra de Troya —cual es la condición de los dioses para que puedan vencer a los troyanos—, Patroclo acompaña a su amigo íntimo e inseparable.

En Patroclea, Homero canta las hazañas de Patroclo después que Aquiles deja de combatir, resentido con el rey Agamenón porque le ha quitado a su amante y botín de guerra, la hermosa viuda Briseida. Ella era esposa de Mines, rey de Lirneso, ciudad del Asia Menor aliada de Troya. Los griegos conquistan Lirneso, la saquean, matan a Mines y a los tres hermanos de Briseida quien es convertida por Aquiles en su esclava sexual.

Cuando Aquiles deja de combatir contra los troyanos porque Agamenón le ha quitado la amante, Patroclo también se abstiene de pelear, solidario con su amigo y compañero.

Pero los troyanos comienzan a vencer a los griegos y entonces Patroclo pide a Aquiles que deje de ser obstinado y vuelvan al combate. Ante la terquedad de su compañero, Patroclo pide a Aquiles que le permita ir a pelear usando su armadura y casco, lo mismo que sus caballos, para que los troyanos crean que es el mismo Aquiles y se llenen de temor.

Cede Aquiles a los ruegos de Patroclo pero le hace severas recomendaciones. Le conmina a que cuando los troyanos retrocedan, no avance hasta las murallas de Troya ni pretenda tomar por asalto la ciudad. “No sea que alguno de los sempiternos dioses baje del Olimpo —le dice Aquiles—, pues a los troyano les protege mucho el flechador Apolo. Retrocede tan pronto como hayas librado del peligro a los barcos (de los griegos) y deja que peleen en la llanura”.

Con la presencia en el campo de batalla de Patroclo, que todos creen es Aquiles, la batalla cambia de rumbo. Los griegos retoman la iniciativa y el mismo Patroclo mata personalmente a fieros guerreros troyanos, como Téstor, Prónoo, Erilao, Erimante, Anfótero, Epaltes, Tlepólemo Damastórida, Equio, Pires, Ifeo, Evipo y Polímelo Argeada.

Pero el arrojado Patroclo, que parece invencible, topa con Héctor, hijo del rey de Troya, Príamo, y líder de los ejércitos troyanos, quien le da muerte provocando la furia de Aquiles, quien por eso vuelve a combatir para matar a Héctor.

Que había entre Aquiles y Patroclo un vínculo homosexual debe ser cierto, pues inclusive Platón así lo reconoce, en El Banquete, cuando dice que en esa relación el amado era Aquiles y el amante, Patroclo.

Columna del día Aquiles archivo

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