Iván de Jesús Pereira

Presidente de México se deja tomar el pelo

Enrique Peña Nieto, actual presidente de México, no es ningún niño ni mucho menos un estúpido. Es abogado graduado de la Universidad Panamericana cuya formación espiritual está encomendada a la prelatura del Opus Dei; y tiene  una maestría en Administración de Empresas por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, una de las universidades con mayor reconocimiento académico en América Latina.

Uno no se imagina que una persona con tal preparación y capacidad, pueda ser tan ingenua y se pueda dejar tomar el pelo por un estafador profesional, un experto en teatro y publicidad con una increíble capacidad para apropiarse del escenario como lo es Donald Trump. De todos es conocida la crisis de credibilidad y aceptación por la  que pasa el gobierno de Peña Nieto, una de las más bajas en toda América Latina.

En una iniciativa que muchos han considerado desesperada y suicida, el presidente mexicano invitó el viernes pasado a Clinton y a Trump. El objetivo era demostrar que su administración es neutral ante las elecciones y que gane quien gane tendrá su apoyo. Decisión que desde su inició contó con la desaprobación de políticos mucho más experimentados como Andrés Manuel López Obrador, quien expresó que “él no hubiese invitado a México ninguno de los dos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos (EE. UU.)”. “México no debe involucrarse en el proceso electoral de los EE. UU. porque la mejor política exterior es la interior ya que no se puede ser candil de la calle y oscuridad de la casa”.

Por supuesto pasó lo que tenía que pasar. En una visita relámpago a México, el vociferante candidato republicano, que durante meses ha humillado a los mexicanos, no pidió perdón por sus insultos, dejó de lado los asuntos más espinosos y, jugando al hombre de Estado, se ofreció a inaugurar un “diálogo constructivo”. En ningún momento se retractó por haber llamado violadores y asesinos a los inmigrantes ni por querer obligar a los mexicanos a pagar un gigantesco muro que ni él mismo explica cuál sería el proceso para que se construyera y que México pagara. “Hablamos del muro, pero no de quién va a pagarlo”, llegó a decir Trump, en una alusión que Peña Nieto debió desmentir públicamente, pero desaprovechó la ocasión y tuvo que contestar más tarde por Twitter, debido posiblemente a  la presión generada:  “Al inicio de la conversación con Donald Trump dejé claro que México no pagará por el muro”. La reacción no se hizo esperar, no había abandonado Trump el territorio mexicano cuando legisladores del PAN y PRD, desde el PalacioLegislativo de San Lázaro, manifestaron su abierto rechazo a la recepción del candidato republicano a la presidencia de los EE. UU., Donald Trump, por parte del presidente Enrique Peña Nieto en la residencia oficial de Los Pinos.

Los líderes parlamentarios argumentaron su rechazo a la visita del político norteamericano. El coordinador de la diputación panista, Marko Cortes Mendoza, expresó su total desacuerdo y rechazo a la reunión que este pasado miércoles sostuvieron, el presidente Peña Nieto y el candidato Trump, a quien calificó como persona no grata para México, por sus expresiones ofensivas e insultantes a su país. Pero si Peña Nieto pasó como un “tonto de capirote”, Trump en mi opinión perdió la gran oportunidad de atraer el voto moderado, ya que con el segmento que tiene no gana la elección. Este era el momento de atraer parte del voto latino, afroamericano o de otras nacionalidades con un gesto de arrepentimiento, para crear  una nueva imagen. Pero sucedió lo contrario, volvió a enseñar el feo y terrible rostro del ku-klux-klan.
El autor es abogado.

COMENTARIOS

  1. Pepe Turcon
    Hace 10 años

    La única razón por la que Enrique Peña Nieto recibió al Sr. Trump es porque quien a estas alturas no está claro que Trump va a ganar las elecciones de EEUU en Noviembre, está perdido. Donald Trump no es más que un mensajero de un movimiento que ya trae dos elecciones dando un claro mensaje.

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