Karly Gaitán Morales

Un museo del cine en Nicaragua

Con el reciente incendio en el edificio del antiguo Teatro González de Managua se ha despertado interés en la sociedad por saber más de su historia o expresar sus impresiones y recuerdos que ha dejado este local en especial o el cine mismo como medio de entretenimiento en la vida personal, familiar y social de quienes están comentando con nostalgia sobre la cadena de cines que en 1939 se comenzó a llamar Circuito González.

Debo confesar que el primer titular sobre esta noticia me consternó un poco, porque se trataba de un hecho trascendental negativo que cambiaría la historia del cine en este país, a la que me he ocupado completamente por más de una década. ¿Cómo un incendio de un edificio viejo, arruinado, mal pintado e inutilizado para lo que fue concebido va cambiar la historia del cine en Nicaragua? La va a cambiar porque cine no es solamente lo que vemos en pantalla sino todo lo que está detrás de eso (que es mucho más apasionante, costoso e intenso en tiempo, recursos, producción y logística pues una película que dura dos horas con quizás cinco personajes alrededor de la trama se hace en años de preproducción, decenas de horas de escritura, meses de rodaje; equipo humano quizás de cincuenta personas en nuestro cine centroamericano y en Hollywood hemos visto planillas de miles de empleados para una sola producción fílmica), así que como se puede ver, el cine es también todo lo que hay alrededor de lo que podemos apreciar en una sala oscura, incluso sus inmuebles.

Sin ninguna sorpresa recibimos la noticia de que ahora el edificio pertenece a la Alcaldía de Managua, según publicación en La Gaceta del 26 de agosto. Este es el punto. Esta es la oportunidad para que Nicaragua aproveche y se inicie al fin el camino para crear su primer (y seguramente modesto) museo del cine. Así que como historiadora de cine y como ciudadana he venido a solicitar a las autoridades correspondientes, en este caso a la Presidencia de la República (quien está actualmente a cargo del cine nacional según el Decreto 42-2011 publicado en La Gaceta del 22 de agosto de 2011) no dejar destruir este poco patrimonio físico que nos queda, rescatar las edificaciones, concretamente la que comentamos hoy, y construir un museo.

Y qué se va a exhibir, se preguntarán algunos. No soy experta en museos, pero me he pasado media vida metida en ellos. En los museos de cine de la Cinémathèque Francaise en París, el Instituto Lumiére en Lyon, Francia, y en los de Nueva York y México, por ejemplo, es posible observar que de pequeñas ideas y objetos se pueden fragmentar colecciones y hacer una visita guiada dividida en etapas de la historia del cine, es decir comenzar con lo clásico: exhibición de objetos en vitrinas; y más adelante se podría abrir exposiciones multimedia e interactivas, además de equipar una sala de proyección y una biblioteca, que se podría ir alimentando con el tiempo.

Sería un rico y bello elemento para la Managua cultural que se está desarrollando en la Avenida Bolívar, porque cultura popular son los tiangues, los memoriales y parques, como lo es el cine. Todo esto es un sueño, lo sabemos, porque sueños al fin sueños son, pero de clamar,  proyectar y soñar con disposición de trabajo es que se ha construido el mundo.

La autora es periodista, historiadora y autora del libro Historia del cine en Nicaragua.

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