La Unión Europea (UE) emitió desde Bruselas, Bélgica, un comunicado este miércoles en el que recuerda a Nicaragua la importancia del pluralismo político, a raíz de la destitución a finales de julio pasado de un grupo de diputados opositores en el país, y le ofreció su colaboración para promover la consolidación de una “democracia representativa”.
“La UE subraya la importancia del Estado de Derecho, incluyendo la separación de los poderes ejecutivo y judicial, el pluralismo democrático y la libertad de expresión, como valores fundamentales sobre los que se construye el gobierno representativo”, cita el comunicado.
Con la destitución de los diputados opositores, el pasado 29 de julio, el presidente inconstitucional Daniel Ortega se hizo con el control total de los cuatro poderes del Estado, porque hasta ese momento la Asamblea Nacional era la única institución donde funcionarios opositores podían criticar las acciones del orteguismo.
Los diputados fueron destituidos por no reconocer la sentencia judicial que le quitó la representación legal del Partido Liberal Independiente (PLI) a Eduardo Montealegre.
El PLI representaba la segunda fuerza política más votada en las últimas elecciones generales (2011), en las que obtuvo 779 mil votos. Sin el PLI que lideraba Montealegre, el FSLN no tiene rival en las elecciones del 6 de noviembre, según análisis políticos.
UE SEÑALA IMPORTANCIA DEL PLURALISMO POLÍTICO
Según la UE, el pluralismo político es la columna vertebral de cualquier sociedad democrática moderna y es uno de los valores fundamentales de la unidad.
“La competencia política conduce a un mejor gobierno y da como resultado un mejor rendimiento socioeconómico para hacer frente a la pobreza, que es el núcleo de nuestra agenda de cooperación con el Gobierno de Nicaragua”, indica el organismo en el comunicado.
“La UE está dispuesta a trabajar con las autoridades y otras partes interesadas para promover la consolidación de una democracia representativa sólida”, reitera el comunicado.
EN EL RADAR MUNDIAL DE FORMA NEGATIVA
El excanciller de la República, Francisco Aguirre Sacasa, señaló que acciones como la destitución de los diputados, el despojo del PLI a Montealegre y la expulsión de funcionarios estadounidenses, “han puesto a Nicaragua en el radar mundial, pero de una forma negativa”.
Aguirre se refirió a la opinión del exembajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan (2008-2011), quien valoró que su país ha tenido una respuesta “débil” ante las acciones de Ortega.
“Esta es la segunda vez este año que Bob Callahan alerta a la opinión pública en Estados Unidos a la situación política en Nicaragua. El 14 de enero, Callahan —junto con Lino Gutiérrez, también un exembajador estadounidense en Managua— colaboró en un escrito en el Miami Herald criticando lo que está pasando en Nicaragua”, dijo Aguirre.
El excanciller expresó que la reacción del exembajador “se suma a comunicados críticos del retroceso en la gobernabilidad política en Nicaragua, por parte del influyente senador demócrata norteamericano Ben Cardin y de diez diputados republicanos y demócratas incluyendo Ileana Ros-Lehtinen”.
El ex vicecanciller Víctor Hugo Tinoco manifestó que la opinión de Callahan refleja que cada vez más crece la demanda internacional de que haya una posición más dura ante el régimen orteguista.
También dijo que estas reacciones reflejan que a nivel internacional existe una “tremenda preocupación” de lo que está pasando en el país.
UE OBSERVÓ ELECCIONES DE 2011
La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE-UE) dejó registro en su informe final sobre los comicios generales de 2011, que hubo un “retroceso en la calidad democrática” de los procesos electorales en Nicaragua, por la “escasa transparencia y neutralidad” con que fueron administrados por los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE).
La MOE-UE hizo ver en su informe la necesidad de publicar, en tiempo real, los resultados de las Juntas Receptoras de Votos (JRV), una por una, en la web del CSE.
También hizo énfasis en la observación electoral, sugiriendo que debía ser facilitada y no menoscabada o interrumpida por los funcionarios electorales.

Sin embargo, el pasado 4 de junio, el presidente inconstitucional Daniel Ortega dejó claro que no se permitiría observación electoral internacional y los llamó “sinvergüenzas”.
