Guillermo E. Miranda

La oposición está de parto

Si alguien me hubiese dicho hace meses que sería el mismo gobierno el que gestaría el parto de la nueva oposición jamás lo hubiera creído, pero así es. La oposición que conocíamos o más bien los que se hacían llamar opositores, han quedado al descubierto ante las nuevas arbitrariedades y atropellos infringidos al Estado de Derecho por parte del partido de gobierno, el hambre, el enfermizo deseo de figuración o simplemente el afloro de la verdadera personalidad de quienes se decían opositores, han dado paso al tan anhelado relevo generacional que nuestro pueblo demandaba.

Don Pedro y su nuevo Partido Liberal Independiente (PLI) nos evitó el esfuerzo de buscarle un calificativo cuando dijo que él y el Gobierno se usan entre sí. En cuanto al PLC de Arnoldo Alemán, este partido últimamente se ha convertido en incubadora de orteguistas y solo su candidato no se da cuenta del contubernio de vieja data que mantiene con el Gobierno. En cuanto al reverendo Saturnino Cerrato, que se nos presenta como novel opositor, pretende que ignoremos que el partido que lo lleva de candidato es el mismo que le “cediera” el tendido electoral al partido de gobierno en las elecciones pasadas y qué decir del Partido Conservador (PC) cuando es hoy una triste caricatura del conservadurismo de ayer.

En cuanto a Eduardo Montealegre, este jamás pudo hacer el crossover de banquero a político y su predisposición a rodearse de aduladores pavimentó el camino que lo llevó hasta donde hoy se encuentra. Así las cosas, lejos de sentirnos derrotados, debemos alegrarnos pues todas estas situaciones están permitiendo el nacimiento de un nuevo liderazgo político no comprometido. No quiero dejar por fuera de este análisis a los FSLN de ayer, apartados por los orteguistas de hoy. Estos son los que más mal deben sentirse pues están asistiendo al entierro de su revolución, viendo como se transforma en una vulgar dictadura familiar que los hace a un lado, sin que aparentemente intenten hacer algo por evitarlo.

Pero volviendo con el naciente liderazgo opositor, este comienza a romper el cascarón cobijado en una sola bandera y con el único propósito de evitar la muerte definitiva de nuestra democracia.

No hace mucho aseguré que no estábamos solos, que los vientos que soplan en Latinoamérica no son los mismos que llevaron al poder a Chávez en Venezuela, a Lula en Brasil o los Kirchner en Argentina, el contundente comunicado de 26 expresidentes latinoamericanos, la resolución del parlamento de Costa Rica y el comunicado dado a conocer por el vocero del Departamento de Estado de los Estados Unidos, todos condenando las violaciones a nuestra Constitución por parte del partido de gobierno, son el resultado del excelente trabajo que en el campo internacional ha realizado un grupo de nicaragüenses entre los que destacan tres damas que los invito a no perder de vista, me refiero a Ana Margarita Vigil, Edipcia Dubon y Violeta Granera.

A esta última la escuché decir en un programa de televisión que la consigna de la naciente oposición sería declarar nulas desde ya las elecciones del próximo 6 de noviembre, por las razones que todos conocemos y que hoy son del conocimiento de la comunidad internacional.

Cualquier otra posición que pretenda mediatizar esa consigna, o viene de los juglares del matrimonio o de los topos que han plantado entre la vieja oposición y que hoy el pueblo los considera cadáveres políticos.

El autor es analista político.

Opinión Nicaragua oposición archivo

COMENTARIOS

  1. Ken Briell
    Hace 10 años

    De acuerdo con muchas cosas excepto reconocer a los MRS que junto al frentismo son parte de las sistemáticas violaciones de los derechos humanos y los miles de steopellos, torturas, asesinatos y «piñata» de los años 80. Este pueblo nunca va a respaldar al MRS = Margarita Vigil hoy su cara lavada con conciencia negra.

  2. Ricardo Barreto
    Hace 10 años

    El pueblo nicaraguense se alegra que los mal llamados diputados de oposición, tengan que salir a buscar trabajo como cualquier vecino. Lo primero que reaizaran es que la calle está dura, que no califican para ningún trabajo ya sea por falta de capacidad, de experiencia o por desconocer el tema. Su experiencia en mentir, hacer creer, capacidad laboral desapareció de un día para otro; los sueños de seguir de diputado se desvanecieron. Hay que trabajar, «muerto el rey, viva el rey». La falta de humildad y de la realidad, les pasó la cuenta, ahora paguen.

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