siglo XXI, corrupción, metamorfosis
Enrique Jiménez Quezada

El honor de ser médico

El médico es hombre o mujer de honor. El médico por vocación ha nacido con la inclinación de curar, aliviar el dolor. Siguiendo su llamado ha cursado doce años de estudios y prácticas y ha sido autorizado para ejercer su profesión. La práctica lo apasiona, siempre estudia para actualizarse, se cansa, pero a la mañana siguiente, la mejoría y sonrisa de su paciente son estímulos intangibles para seguir adelante.

El médico es un personaje expuesto en su ejercicio a las reacciones emocionales de los demás.  Mi padre, también médico, me ejemplificó con una anécdota a lo que estaría expuesto como médico a lo largo de mi vida. Me contaba que en una región rural  de México, un médico que cumplía su servicio fue llamado por la noche para atender a un paciente. El médico llegó, se percató e informó a los familiares de la gravedad del caso, prescribiéndole una medicina que él portaba, volviendo a su casa; dejando la indicación que lo llamaran en cualquier momento. Pasada la medianoche, despertaron al doctor, ya que su padre quedó inconsciente, instantes después que tomara la medicina prescrita. Al llegar a la casa y examinar al paciente, comprobó que este había muerto. De inmediato, brotaron ofensas y ojos enfurecidos, a la vez que con relucientes armas, ofrecían acabar con la vida del médico “asesino”, imputándole que el medicamento ingerido había matado a su familiar.

En medio de tan angustiante situación, el doctor dijo: “Tráiganme lo que queda de la medicina, la voy a tomar  y si es esa la causa de su muerte, aquí delante de ustedes, me desplomaré y moriré”. Trajeron la medicina al galeno, quien la apuró, ante la mirada  de sus imputadores que esperaban el desenlace fatal. Pasó el tiempo y fue hasta el amanecer que el doctor pudo regresar a su casa.
Desde los inicios de la Medicina, los griegos que nos dieron a Hipócrates como padre y fundador de la ciencia médica, supieron que en la práctica de esta profesión, hay siempre la posibilidad del error y es en base a ese fortuito que se habla de yatrogenia, término médico científico cuyo significado es: “Creación de problemas o complicaciones adicionales que resultan del tratamiento por un médico o cirujano”. No he leído este término en ningún medio informativo, antes bien lo han tipificado de “negligencia”.

El Código Penal Nicaragüense señala que en ninguna de las formas de imprudencia, a saber impericia, negligencia o violación de normas o reglamentos, hay intención de daño, ni existe dolo; para lo cual el Derecho señala que se necesita conocimiento y voluntad de ocasionar el daño.

En la negligencia, jamás el actor se representó, ni planeó el resultado final; lo que equivale a decir que siempre el doctor Páramo se representó, planeó y deseó que su cirugía fuese exitosa.

La presidenta de la CSJ, doctora Alba Luz Ramos, en  declaración a un diario local,  sábado 9 de julio del 2016: “Lo que tenemos que hacer en este caso es seguir el proceso y el juez apegado a derecho debe resolver, si alguien está inconforme hay otras instancias”.

¡Adelante doctor Páramo, camine hacia el tribunal con la frente en alto como hombre de honor que es! ¡Adelante y ánimo doctor, que ser hombre de honor duele! Duele doctor, el abandono y silencio de los nuestros y de aquellos a quienes hemos servido con la mejor buena voluntad en el altar de nuestra profesión. Silencio que mina físicamente y amenaza con apocar el alma.  De su alma vendrá la fuerza para mantenerse en pie. El hombre de honor tiene alma con doble naturaleza, cristiana o divina para perdonar y humana o terrena para soportar la adversidad.

En este trascendental juicio debe privar el deseo del entendimiento, la serenidad, el perdón entre el acusado y los ofendidos, solamente así evitaremos inconsistencias y habremos contribuido a que la sociedad se encamine con paso decidido a construir instituciones, profesiones sólidas, humanizadas, conscientes,  morales y sobre todo la formación de un colegio médico que vigile los principios y valores fundamentales de la profesión,  los intereses del gremio médico  y un código de ética.

El autor es médico Neurorradiólogo. Profesor UNAN-León.

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