El discurso de Daniel Ortega, en el que exaltó —el pasado 19 de julio— la lealtad de la primera dama, Rosario Murillo, confirma el interés del Ejecutivo por nominarla como vicepresidenta por el FSLN y con ello abrir las puertas a la sucesión familiar, consideraron este miércoles analistas políticos.
Ortega destacó el apoyo de Murillo al FSLN en la época somocista y resaltó su valor. “En una de esas, en Estelí, la capturaron a la Rosario, y la metieron presa, simplemente por andar en ese tipo de protestas. Y ¿quiénes se mantuvieron leales a los principios? ¿Quiénes se mantuvieron leales a nuestros héroes y mártires?”, preguntó Ortega.
El mandatario colocó el nombre de la primera dama junto al de los comandantes Bayardo Arce y Tomás Borge (q.e.p.d), dos de los miembros de la Dirección Nacional que fueron fieles a Ortega desde el primer período de gobierno sandinista entre 1984-1990.
LA PODEROSA MURILLO
Murillo es portavoz oficial del gobierno, aunque ejerce como jefe de gabinete de su marido. Desde 2007 ella comparte el 50 por ciento del poder con Ortega, despide ministros y baja las directrices políticas del ejecutivo a los 134 alcaldes sandinistas que hay en todo el país.
Para el analista político Óscar René Vargas, Ortega buscaba impresionar “a (Nicolás) Maduro y subirle las acciones a Murillo”, de quien él considera será la candidata a vicepresidenta por el FSLN.
Según el calendario electoral, la presentación de candidatos a presidente y vicepresidente por los partidos políticos deberá realizarse entre el 28 de julio y 2 de agosto de 2016.
Para la excomandante sandinista Dora María Téllez, Ortega consagró a Murillo como “su heredera política, su sucesora”, mientras a los disidentes sandinistas los llamó ratas.
Téllez cree que el acto del 19 de julio reflejó que la pareja presidencial es dueña del FSLN. “Lo único que faltó es presentar a Laureano (uno de los hijos de la pareja presidencial) como príncipe heredero”, lamentó Téllez.
La figura de Murillo ha sido cuestionada por su autoritarismo en el gobierno actual, pero también por el respaldo que dio a Ortega en 1998, cuando su hija Zoilamérica Narváez acusó al caudillo sandinista de supuesta violación. Llamó a su hija “mitómana”, según los diarios de la época.
EN JUEGO: SUCESIÓN
“En este contexto electoral significa que Ortega podría ponerla de vicepresidenta para asegurar la sucesión en el gobierno en caso que él faltara. No hay duda que la exaltación de Daniel Ortega a su esposa es definitivamente, y de forma oficial la búsqueda de la sucesión política, así actúan las dinastías para que el poder se herede en familia y es exactamente lo que está haciendo Ortega”, expresó José Pallais, exdiputado liberal y miembro de la Coalición Nacional por la Democracia, liderada por el diputado Eduardo Montealegre.