En su primera prueba, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) no cumplió con su promesa de otorgar a las mujeres el 50 por ciento del poder, en este caso en la fórmula presidencial, que quedó en manos de dos hombres: el Presidente Daniel Ortega y el general en retiro Omar Halleslevens.
Aún así, Ortega mantuvo este fin de semana que su esposa Rosario Murillo es quien representa en el poder al 50 por ciento de las mujeres.
“Es importante que las mujeres tengan claro que seguimos con el cincuenta por ciento en la Presidencia. El 50 por ciento de las mujeres representadas por Rosario (Murillo) y 50 por ciento de los varones representados por mí”, afirmó Ortega, según publicó el gubernamental El 19 digital.
Sin embargo, para el Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM) el único interés que representa Rosario Murillo es el familiar, el de crear una dinastía, expresó Azahalia Solís.
“Rosario Murillo representa sus intereses. El de ella, el de su familia, el de querer montar una dictadura dinástica y una nueva oligarquía. Las mujeres no le interesan para nada”, expresó Solís.
La feminista calificó de abuso el hecho que la pareja presidencial diga que ellos representan al 50 por ciento de los varones y al 50 por ciento de las mujeres del país.
Además señaló que la Primera Dama está impedida de asumir cargos públicos, pero Ortega le dio el cargo de “primera ministra de hecho”, siendo otra ilegalidad.
Para la representante del MAM no hay hechos que demuestren la campaña que promueve Murillo, de dar el 50 por ciento y más de participación a la mujer, así como quedó ratificado el 26 de febrero en el IV Congreso Sandinista.
Por el contrario, dijo Solís, las mujeres que ocupaban cargos en el Estado y que protestaron por las ilegalidades fueron las primeras en ser purgadas por este gobierno.
“Un caso representativo fue Margine Gutiérrez, exdirectora del Instituto de Cultura, la cual brindó declaraciones a LA PRENSA donde expresó su desacuerdo con el regalo que hizo Ortega de entregar los manuscritos del poeta Rubén Darío al presidente Hugo Chávez”, recordó la feminista.
Para Solís, en Nicaragua el poder está centralizado en la pareja presidencial.
Además, dijo Solís, lo único que promueve Murillo es un clientelismo a través de los programas Usura Cero y el bono productivo alimentario, pues sabe que la mayoría de los votantes en este país son mujeres, y ese voto no favorece a Ortega.
“Quienes le dieron el gane a doña Violeta (Barrios) fueron las mujeres y por eso les interesa captar a este sector”, concluyó.
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