Megaestrellas del absurdo

El fiasco dio lugar a una avalancha de críticas hacia las prácticas de estos modernos vendedores de ilusiones

El 24 de junio recién pasado, en Dallas, docenas de participantes en un seminario motivacional del mediático Tony Robbins —autor de varios libros de autoayuda y uno de los gurúes más eminentes de la Psicología pop— resultaron con quemaduras de diversos grados en las plantas de sus pies, después de tratar de caminar por una pasarela de carbones encendidos de cinco metros de recorrido, como parte de uno de los ejercicios del show llamado “Unleash the Power Within” (“Desate su poder interno”).

El fiasco dio lugar a una avalancha de críticas hacia las prácticas que estos modernos vendedores de ilusiones, iluminados de un potenciamiento simplista de habilidades y capacidades que aseguran hacer surgir automáticamente en aquellos dispuestos a pagar las enormes sumas por estos “seminarios”, comprobando ser únicamente cucharadas psicológicas aderezadas con trucos de prestidigitación y recursos escénicos de consumados tele-evangelistas.

Como excusa ante este notorio gaffe, los organizadores del evento argumentaron que quienes habían sido internados en los hospitales hacia donde fueron estos despachados, no habían puesto suficiente (focus) enfoque en la prueba, y que más bien se habían distraído grabándose a sí mismos con sus celulares, lo cual provocó una “concentración imperfecta”, a contravía de lo que el criterio médico señaló: “No hay que hacer estas prácticas, el fuego quema invariablemente, algunos de los internados van a requerir cirugía o trasplantes de piel, esa es la simple verdad”.

No obstante el evento tuvo su aprendizaje —y sin pretender ser destructivo— que las capacitaciones y formaciones que están orientadas solamente en recursos de utilería y en elementos facilistas, son un aprovechamiento de la buena fe de los ingenuos que los pagan.

Los modelos de superación personal basados en fórmulas mágicas, en poses, en milagrosas neuro-programaciones, entre otras excentricidades, son en definitiva absurdeces que mayoritariamente se cobijan en falsos enfoques científicos, en supuestos estudios profesionales y experiencias que solamente son combos de ilusiones, magia y tramoya llevados a un escenario circense, en donde ahora un mago de exquisito traje, auricular y diminuto micrófono, sustituye el sombrero y el conejo por efectos destellantes de Powerpoint, rutinas de yoga, poses rebuscadas así como frases de profundidad mínima, con aplausos fáciles a la menor participación de alguien de la audiencia.

Es un negocio global que se ha venido consolidando. Hoy día algunas gerencias pretenden mejorar al personal de las empresas utilizando fórmulas que apuntan ingenuamente a sustituir la verdadera preparación —la lectura de libros, de revistas especializadas, de estudios serios, de formadores experimentados, de formación universitaria competente— con sucedáneos mínimos que como píldoras de azúcar surten un espectacular efecto placebo, siendo meros contenidos espurios ayunos de experiencia, pero diestros en la fenomenología de masas, en bombardeos mediáticos, en libritos baratos resumidos, en un ilusionismo que se alimenta desmesuradamente del bolsillo de aquellos quienes piensan, esperanzadoramente, que el conocimiento y el éxito son virus fácilmente transmisibles como la gripe.

No predico en contra de las capacitaciones que verdaderamente puedan desarrollar el potencial del personal de las empresas, soy el que más a favor puede estar, pero sí hay que señalar que en ese objetivo hay siempre dos caminos: el fácil, que es el que comprende pensar ilusamente que con solo escuchar algunas frases sugestivas o de motivación simplista —parecidas más bien a un burdo realismo-mágico empresarial— se lograrán grandes resultados; y el otro, que es el camino estrecho y espinoso basado en el esfuerzo, disciplina, la revisión de materiales profesionales, la lectura de libros de autores calificados, la experimentación comprobada mediante métodos científicos, temas que por mentalidad comercial son evadidos por esos “marchands” de la superación pop. Falsos profetas.
*www.noalosaccidentes.wordpress.com

Economía Carlos R. Flores Competitividad Empresarial archivo

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