A los 12 años de edad, Malala Yousafzai, fue tiroteada por defender el derecho universal a la educación y especialmente el de las niñas, para que estas pudieran atender la escuela.
Abordaba su autobús escolar en el distrito paquistaní de Swat, cuando le dispararon hiriéndola gravemente.
Esta niña, quien rezaba por crecer más, de frágil figura, ojos hermosos y tez morena supo, con su valentía, poner en jaque a los talibanes terroristas de Pakistán.
Cuando nace, el 12 de julio de 1997, los habitantes de la aldea de Mingora se compadecieron de su madre y nadie felicitó al padre.
Para la mayoría de los pashtunes cuando nace una niña es un día triste.
Le llamaron Malalai de Maiwand, igual nombre que el de la mayor heroína de Afganistán. —Mujer que luchó contra la ocupación británica de su país en 1880, en la Segunda Guerra Anglo-Afgana—. Creció oyendo esta historia, que para los pashtunes era como para los nicaragüenses nuestra Rafaela Herrera.
Sin embargo, Ziauddin, su padre, hombre fuera de lo común, manifestó: “Sé que esta niña es distinta”. Él formó una familia dichosa. Era amante de la poesía y la palabra. Tenía conocimiento del inglés. Fue educador y fundador de la mayoría de las escuelas Khushal del valle de Swat.
Malala tenía 10 años, cuando llegaron los talibanes a su valle, dirigidos por Fazlullah quién fundó una emisora.
El mulá era muy convincente con sus ideas causando confusión. Las emisiones iban dirigidas con frecuencia a las mujeres, restringiéndoles su libertad.
Comenzaron las represiones domiciliares, la vacunación fue prohibida. Los policías eran decapitados en las plazas.
En la escuela Khushal las cosas cambiaron. Los maestros se negaban a enseñarles a las niñas. Ziauddin luchó por mantener a las mujercitas en el colegio. El 15 de enero del 2009, Fazlullah, anunció el cierre de todas las escuelas de niñas en Swat. Muchos colegios fueron destruidos.
Para contar lo que se vivía, Aamer Ahmed Khan, de la página web de la BBC y sus colaboradores, crearon un blog anónimo para que lo escribiera un estudiante.
Abdul Hai Kakar, contactó a Ziauddin. No podían encontrar estudiante dispuesto por temor a represalias. La única alternativa era Yousafzai, que apenas cursaba el séptimo grado.
En el 2009 sale su primer blog bajo el nombre “Gul Makai” que significa “anciano” en urdu. Sus declaraciones fueron globalmente difundidas por todas las redes.
En reconocimiento a su lucha, se le otorgó el Premio Nacional de la Paz pakistaní.
El 12 de julio 2012, se dirige a la ONU y aboga por la educación gratuita para todos los niños. El 9 de octubre del mismo año, ocurre el atentado y esto suscita la condena internacional.
El enviado especial de las Naciones Unidas para la educación Global, Gordon Brown, lanzó una petición de la ONU en su nombre, exigiendo que todos los niños del mundo estuvieran en la escuela a finales del 2015, lo que ayudó a llevar a la ratificación el derecho a la educación en Pakistán.
En el 2014 recibe el Premio Nobel de la Paz. Compartió esta distinción con Kailash Satyarthi, activista indio que defendió los derechos de los niños.
La familia Yousafzai emigró a Birmingham, Inglaterra, donde recibió rehabilitación. La escuela Khushal todavía espera a su director y en el cuarto de clases de Malala, una silla vacía aún le aguarda.
Malala tuvo que acelerar su niñez y sacrificar sus tradiciones por la lucha del derecho universal a la educación. Con fuerza y persistencia combatió el odio, violencia y discriminación especialmente contra las figuras más vulnerables: las niñas.
En un ambiente de desesperación y terror y unidos por el amor hacia los demás, padre e hija se dieron la mano para batallar las injusticias, convirtiéndose en héroes y ejemplo para las generaciones venideras.
Ella sigue abogando por el acceso a la educación a través del Malala Fund, organización sin fines de lucro que cree que cada niña y niño tiene la capacidad de cambiar el mundo y que todo lo que necesita es la oportunidad.
“Un niño, un profesor, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo”, dijo Malala ante la Asamblea General de Naciones Unidas en el 2013.
La autora es máster en Literatura Española.