En medio del ambiente de guerra y escasez, que enfrentó Nicaragua durante la década de los ochenta, María del Carmen Calero Barahona encontró en la elaboración de cajetas un mecanismo de sobrevivencia. Casi treinta años después, los productos que se elaboran en Dulcería El Carmen, de Masaya, deleitan paladares dentro y fuera del país y su taller garantiza el sustento de sus cinco hijos y de otras veinte familias.
“Mi mamá conseguía azúcar negra contrabandeada y hacía bolitas de cajeta de coco que mis hermanas y yo íbamos a vender al mercado, a las fábricas cercanas y a la estación del tren. Los cinco hermanos (Claudia del Carmen, Janeth, Verónica, Raquel y Bosco) salíamos a vender porque teníamos mucha necesidad, vivíamos en una casa de plástico y pedazos de cartón”, relata Verónica Zamora Barahona.
En medio de la escasez de azúcar la demanda de las cajetas creció como la espuma y junto con el incremento de pedidos surgió también la demanda de nuevos sabores.
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“Nos empezaron a pedir piñonate de coco y de papaya y cajetas de toronja. Mi mamá las hacía y las ponía en papel periódico para que las lleváramos a vender. Pero al principio le quedaban amargas entonces nosotras le preguntábamos a otras personas, que hacían cajetas, por qué nos pasaba eso y nos explicaban que había que lavar muchas veces las toronjas y poner las cajetas sobre plástico y así se fueron mejorando los procedimientos”, admite Verónica.
En la medida en que las ventas crecieron la familia comenzó a sustituir el plástico y los pedazos de cartón, que cubrían las paredes de su casa, por trozos de madera que luego dieron paso a bloques de concreto.

CRUZÓ LAS FRONTERAS
María del Carmen fue perfeccionando las técnicas culinarias que le habían enseñado las monjas del colegio María Auxiliadora y paralelamente comenzó a buscar opciones de empaque. También decidió participar en una feria en la que ofreció cajetas de coco, papaya, toronja, zapoyol, icacos en miel, coyolitos y almíbar. Ese fue el inicio de un próspero negocio que para 1992 se convirtió oficialmente en Dulcería El Carmen y que actualmente ofrece más de doscientos productos entre dulces y postres tradicionales.
“A nosotras nos daba miedo ir a la feria, porque ahí iban a estar todas las dulcerías famosas con sus vitrinas bien arregladas y nosotros solo teníamos una mesa. Pero mi mamá nos llevó a mi hermana mayor y a mí, uniformadas y con un delantal blanco y las cajetas bien empacaditas y al final nosotras fuimos las que más vendimos, porque los empaques llamaron mucho la atención”, relata Verónica.
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CRECIENDO POCO A POCO
Cuando inició el negocio María del Carmen, con la ayuda de sus cinco hijos, elaboraba y vendía los productos. En 1997 contrató al primer empleado ajeno a la familia (que aún trabaja con ella) y actualmente emplea de forma permanente a otras 16 personas, entre cocineros, empacadoras, una contadora y dos personas que manejan los quioscos que tiene la dulcería en Plaza Inter y Plaza Las Américas, en Managua.
En sus primeros años, con apoyo del entonces Instituto para el desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa (Inpyme) asistieron a ferias internacionales que le permitieron colocar sus productos en Honduras, El Salvador y Houston, Texas (Estados Unidos). Actualmente a estos mercados se han sumado otras ciudades de Estados Unidos. Adicionalmente se entregan pedidos semanales en todos los supermercados del país, en los que se distribuyen los más de doscientos productos —entre dulces, almíbares y postres tradicionales— que actualmente elabora esta dulcería.
Las pocas libras de azúcar que en sus inicios procesaba María del Carmen ahora son en promedio unos diez quintales diarios, los que se juntan a unos trescientos litros de leche y varios quintales de diversas frutas para crear sus dulces y postres.
Atrás quedó el tiempo en que los productos se elaboraban en la casa familiar, esta mediana empresa tiene ahora sus propias instalaciones: es un edificio de dos plantas que posee cocinas, salas de elaboración y empaque, bodegas de insumos y productos, y espacio para que el personal guarde sus pertenencias.
“En estos 24 años hemos caído y nos hemos vuelto a levantar. Llegamos a tener cien vendedoras pero se fueron sin pagar el producto y quebramos. Pero como estábamos las hijas, comenzamos de nuevo. Actualmente mi hermano Bosco está a cargo de la distribución a nivel nacional, yo superviso la elaboración, Claudia está encargada de las ventas y Raquel es la encargada de los empaques, mi mamá sigue a cargo de las compras y la administración general y nuestra meta es seguir ofreciendo a nuestros clientes los mejores dulces del país”, detalla Verónica.
Contacto
Dulcería El Carmen está ubicada en el kilómetro 2.5 de la Carretera Granada-Masaya, de la entrada a la Villa Sacuanjoche 50 varas al sur.
Teléfono: 2522-5076
Correo electrónico: [email protected]

