Agustín Jarquín Anaya

Evocando a Santo Tomás

Inmersos en la crisis, a raíz de los últimos eventos políticos impulsados por el partido gobernante, que anulan la credibilidad de las elecciones y fomentan en la población la indiferencia y el abstencionismo, el 14 de junio los obispos católicos ofrecieron sus “palabras de luz y esperanza” al país, “velando por lo que es justo” y conscientes de la misión recibida de Dios, quien “les confió el ministerio de la reconciliación”.

Analistas políticos valoran que se ha regresado a un deterioro que se consideraba superado, en el cual todos perdemos, incluso Ortega, quien ganaría la elección fácilmente, pero sin legitimidad, mientras la situación de la economía declina por las condiciones objetivas y subjetivas existentes.

En su Comunicado los Pastores advierten que “todo intento por crear condiciones para la implantación de un régimen de partido único en donde desaparezca la pluralidad ideológica y de partidos políticos es nocivo para el país, desde el punto de vista social, económico y político”, reiterando que sigue siendo válido lo que en mayo del 2014 le pidieron al presidente Ortega, de “garantizar para este año 2016 un proceso electoral absolutamente transparente y honesto en el que brille la voluntad popular; abierto a observadores de instituciones nacionales y extranjeras”.

El momento es complicado, provocando incluso que sectores que tienen armonía con el Gobierno, como las cámaras empresariales, estén preocupados, señalando que “se debe restaurar la credibilidad democrática ante la comunidad nacional e internacional, por los constantes reclamos de transparencia de los procesos electorales”.

Legitimar las elecciones es obligación del Gobierno, pero aunque en menor grado también lo es de la oposición, para superar el derecho a la rebelión como única vía para restablecer la democracia.

¿Qué hacer? Los obispos piden a la población no ser pesimistas ni ceder “a la tentación de la violencia”, sino vivir con esperanza y espíritu cívico, puesto que “la situación actual no debe aumentar ni la apatía ni el indiferentismo, sino que debe vivirse como un reto para construir una nueva sociedad, fundada en el derecho y la justicia, en la que se respete la soberana voluntad del pueblo”.

Exhortan los prelados al Gobierno “a trabajar por la construcción de un país fundado en la democracia representativa y el pluralismo ideológico”, y a la clase política “a buscar con mayor empeño el bien común del país, deponiendo actitudes sectarias y búsquedas egoístas de cuotas de poder”, compartiendo el ruego del papa Francisco, por políticos “a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo y la vida de los pobres”.

Ante esta realidad, es oportuno evocar el legado de Santo Tomás Moro, ‘patrono de los políticos y los gobernantes’ cuya memoria es conmemorada este 22 de junio, para que sea modelo de los políticos nicaragüenses (Gobierno y oposición), teniendo como ejemplo “su intensa vida pública privilegiando el amor a Dios, con vocación de servicio a sus conciudadanos y sencilla humildad, para el beneficio de toda la sociedad”, y realizar que “es posible vivir en armonía y tolerancia aún en medio de una sana diversidad social y política que enriquezca en todos los ámbitos a la nación”.

El autor el Consejero de la Unión Demócrata Cristiana (UDC).

Opinión Gobierno Papa Francisco Santo Tomás archivo

COMENTARIOS

  1. Ramiro
    Hace 10 años

    Me imagino que con una diputación el Sr ex-Contralor Jarquin Anaya estaría tranquilo, ya que la calle está dura. Récele a su jefe anterior el Bachi y a la Chamuca y sus chamanes, ojalá lo oigan.

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