La delegación de la Unión Europea (EU) en Managua informó que «respetará la decisión del Gobierno» de Nicaragua de no permitir la observación electoral en los comicios presidenciales de noviembre próximo.
Esta es la respuesta que recibió LA PRENSA a consulta hecha a la delegación de la UE por medio de la oficina de prensa: «La Delegación de la UE respeta la decisión del Gobierno que hemos conocido por las informaciones publicadas por diversos medios de comunicación (incluyendo La Prensa) a lo largo de este fin de semana».
El sábado 4 de junio, el presidente inconstitucional, Daniel Ortega, sepultó la posibilidad de permitir que organismos de observación internacional independientes vengan al país a observar los comicios.
Ortega hasta insultó a los diplomáticos y a los observadores. «Observadores sinvergüenzas. Aquí se acabó la observación», dijo Ortega al ser designado por el Congreso del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), como el candidato presidencial por séptima ocasión. De lograr la reelección en las elecciones del 6 de noviembre, Ortega retendrá la Presidencia para un tercer período de manera consecutiva.
“Ahí no hay observación, ni Unión Europea ni OEA, que se vaya a pronunciar… Ellos saben que en Nicaragua se enfrentan a un pueblo que tiene vocación antimperialista”, dijo Ortega.
Ha sido tradicional que la UE envíe misiones de observadores a los comicios nicaragüenses.
En las elecciones generales del 2011, por invitación del Gobierno de Nicaragua, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE UE), fue dirigida por Luis Yáñez, miembro del Parlamento Europeo, y se desplegó 90 observadores procedentes de Noruega, Suiza y Canadá en todos los departamentos y regiones autónomas del país que, durante la jornada electoral, observaron en 559 juntas receptoras de voto.
En su informe final la misión de observadores de la UE se expuso la serie de irregularidades de las elecciones del 6 de noviembre de 2011, las que consideraron «un retroceso en la calidad democrática de los procesos electorales nicaragüenses por la escasa transparencia y neutralidad con que han sido administradas por el Consejo Supremo Electoral (CSE)».
«A lo largo del proceso, un CSE prácticamente monocolor en todos sus niveles ha dado muestras de escasa independencia respecto al oficialismo y generado condiciones de competición desfavorables y obstrusivas para la oposición, que se ha visto desplazada de cualquier representación efectiva en la administración electoral. Algunas organizaciones de observación nacional de larga trayectoria no fueron acreditadas y la fiscalización efectiva del proceso por parte de la oposición ha sido entorpecida por el Consejo Supremo Electoral», recoge el informe de la UE.
El domingo, el presidente nacional del principal partido de oposición, Eduardo Montealegre, exigió a los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE), que «no violen la ley solo porque Daniel Ortega les dijo que la violaran».
La Ley Electoral no faculta al presidente de incidir en el poder electoral en cómo aplicar la ley. En el artículo 10, inciso 8 de la Ley Electoral claramente indica que son atribuciones del CSE :»reglamentar la acreditación y participación correspondiente a los observadores del proceso electoral».