La bomba falsa encontrada en Old Trafford plantea dudas respecto a la seguridad en uno de los estadios más importantes del mundo y es un recordatorio de lo vulnerables que pueden ser las instalaciones deportivas en la antesala del Campeonato Europeo y de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
Man U decidió no correr riesgo alguno cuando se encontró un teléfono móvil pegado con una cinta en un baño del estadio poco antes del inicio de un partido con Bournemouth el domingo. Dispuso la suspensión del encuentro y la evacuación del estadio.
Expertos en explosivos hicieron detonar el aparato, que resultó ser parte de un ejercicio de seguridad llevado a cabo por una empresa privada el miércoles de la semana pasada.
“Fiasco es la palabra indicada”, dijo el lunes el alcalde de Manchester Tony Lloyd. “Desde ya, United es una gran organización… (pero) el servicio de seguridad no pilló algo que debió haber pillado”.
Mucha gente que estuvo en el estadio elogió la forma en que se llevó a cabo la evacuación, aunque Sharryn McKelvie, quien trabaja para los servicios de seguridad de la Universidad de Edinburgo, opinó que los mensajes por los altoparlantes “estaban empezando a causar pánico en algunos”.