Un principio fundamental de la justicia es la equidad y la proporcionalidad, es decir: si se ha de aplicar, se debe aplicar a todos por igual —no selectivamente— y en proporción a la gravedad del delito cometido.
Es por eso que considero que el caso del diputado Pablo Ortez Beltrán, a quien se le está aplicando una multa por un millón de córdobas por haber cortado 61 árboles de pino en la Cordillera de Dipilto, entre agosto y diciembre del 2013, es injusto y selectivo, máxime que se ha solicitado su desaforación expresa para que enfrente un juicio que lo podría llevar a la cárcel.
La Cordillera de Dipilto tiene más de 100 kilómetros de extensión y abarca los municipios de Santa María, Macuelizo, Dipilto, Mozonte, San Fernando y Jalapa. A lo largo de la misma, toda la gente siembra café y para sembrar café han botado árboles de pino y han reforestado con árboles nativos de sombra.
No se conoce ningún caso de que los verdaderos depredadores de los bosques, que dejan tala rasa, hayan sido castigados con la cárcel o multados con cifras tan exorbitantes, que muy pocas personas en este país podrían pagar, antes de ser encarcelados.
Inicialmente, la multa del Marena contra Ortez por haber botado dichos árboles y reforestar con especies nativas, pero no con pino, fue de 100,000 córdobas, se le acusaba por el cambio de uso de suelo y por botar dichos árboles que totalizan unos 13 metros cúbicos de madera o el viaje de un camión. Los 61 árboles allí se están pudriendo, porque nunca fueron comercializados. Es decir, nunca fueron usufructuados ni pasaron a los aserraderos en los camiones cargados que hasta hace poco vimos en los medios.
Ortez apeló la multa y argumentó que desde que estaba el doctor Alemán en la presidencia los productores de toda la zona de Nueva Segovia habían llegado a un acuerdo de usar ciertas áreas para café, pero no tala rasa y reforestar para sombra con árboles nativos que dan más sombra, lo que han hecho la mayoría de los productores de la zona donde se produce el exquisito café de Dipilto.
El miércoles 4 de mayo, a las 9:30 a.m., el diputado Ortez pagó la multa de 100,000 córdobas en la cuenta del Marena del banco Lafise Ocotal, llevando copias del comprobante al Marena, que la recibió, al procurador departamental y al fiscal auxiliar departamental.
El día 5 de mayo, a las 6:00 p.m., Ortez recibió en su casa en San Fernando una resolución del Marena donde no da por aceptado el pago de la multa por 100,000 córdobas por “extemporáneo” y la incrementa a un millón de córdobas. En la misma resolución se afirma que la inspección se llevó a cabo ese mismo día a las 4:00 de la tarde, cuando en realidad no se había efectuado. Esta tuvo lugar esa misma tarde entre las 6:00 y las 7:00 p.m., o sea, después de la entrega de la notificación.
Pocos días antes de estos hechos, el 28 de abril en Managua el juez quinto de lo Penal de Managua, doctor Julio Cesar Arias solicitó formalmente ante Primera Secretaría de la Asamblea Nacional la desaforación del diputado, dando paso a una solicitud realizada por la jueza de Distrito Penal de Nueva Segovia, doctora Maribel Blandón Alfaro.
Mientras este proceso ha tenido lugar desde el 2013, Ortez se ha dedicado a reforestar su finca con especies de árboles nativos. En las 2.5 hectáreas donde estaban los 61 árboles de pino hoy hay 400 árboles de guaba, cedro, caoba, búcaro, musácea y otras especies, más unos 9,000 cafetos. Según sus palabras, las treinta manzanas de su pequeña finca, las ha reforestado con más de 2,000 árboles nativos.
Lejos de ser un depredador ambiental, Ortez ha tenido la conciencia de devolver con creces a la naturaleza sus frutos: por cada árbol de pino talado, hoy hay sembrado 6.55 árboles nativos más los cafetos que amarran la tierra y evitan la erosión.
Este caso se podría resolver fácilmente con la aceptación de parte del Marena del pago de la multa original, que ya tiene en su cuenta bancaria. Pero elevar diez veces la multa, equivalente a 16,400 córdobas por árbol, es injusto y desmesurado, aparte de ser selectivo, porque no vemos estas acciones drásticas con los verdaderos depredadores.
El autor es diputado de la Bancada Alianza PLI y presidente de la Comisión de Turismo.