LOS ENREDAS TODOS
Tú no sabes contar cuentos en absoluto, abuelo. Los enredas todos. Pero no importa, ¿me compras un chicle?-Bueno, toma la moneda y anda a la pulpería. El abuelo siguió leyendo el periódico, y se comentaba mentalmente: ¡Le voy a probar a mi nieto que soy capaz de comportarme en la vida con el decoro del arte!, y Una palabra dura provocaba otra aún más dura. El nieto por la noche Regresó comentando a su abuela Julián, lo que sucede abuelo es que tú no sabes leer bien y por eso enredas todos los cuentos. Lo importante es que te los leo, dijo el abuelo
CONFUSIÓN Y CONFESÓ
Un joven pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una mujer bellísima leía un libro. La mujer jamás lo vio. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer despertó, y gritó, el joven la mató. Huyó sin haber podido robar nada, y con el consuelo de que la policía no descubriría al autor del crimen. A la mañana siguiente, al entrar en la tienda, la policía lo detuvo. Confesó todo. La mujer llevaba un diario íntimo donde escribió que el joven vendedor de la tienda de la esquina, era su amante y que esa noche la visitaría.
ALGO DISTINTO
El destino juguetón conoció a Sara. Era una mujer arco iris, de pensamientos multicolores. Le iba fatal por las gentes grises del mundo con quienes viven en color. Aunque a Sara le daba igual porque su máxima ilusión era seguir siendo como era, un día conoció a Iván. ¿No estamos hechos el uno para el otro, verdad? Preguntó él muy serio, en cuanto se conocieron. Para nada, dijo ella, soltando una risa infantil y contagiosa. ¿Y qué podemos hacer? Fácil. Yo te coloreo a ti y tú no me cambias a mí. El hombre gris la miró con sorpresa. Eso no es equitativo. Entonces, Sara se rió, no, pero es lo mejor. Créeme, le dijo Sara. Y él, por primera vez en su vida, sonrió en azul, amarillo, celeste y etc… ¡Ah! por fin encontré algo distinto en esta vida, le dijo Sara a Iván. Entonces, no todo es igual, siempre existe alguna variante, finalizo Iván.