La literatura sobre el desarrollo desde los años sesenta hasta la actualidad de forma concluyente, sostiene que existe una relación directa entre las asimetrías sociales y económicas y el déficit de participación ciudadana.
Los Objetivos del Desarrollo Sostenible (2015-2030), en particular el número 17, categóricamente plantea la necesidad de construir una alianza mundial, más allá de los actores tradicionales: Estado y sector privado, con el propósito de sumar esfuerzos y reducir esas brechas y desigualdades. A partir de este breve panorama, en Nicaragua, diversas organizaciones Incae, Funides, Fundación Avina, CEAL, INDE, UCC, Cegodem, convocadas por Unirse y Global Compact, el pasado 15 de marzo, sumaron esfuerzo de hacer una alianza por los ODS, bajo la siguiente premisa, ¿cómo articular esfuerzos de los tres sectores: Estado, sector privado y sociedad civil para tejer una agenda en común sobre los ODS? Para nosotros desde la academia y puntualmente desde el estudio de la comunicación para el desarrollo, asumimos que únicamente con un modelo de comunicación más dialógico se podrá lograr capacidad de agencia y contraloría social, sin embargo advertimos, que de persistir por parte de los actores tradicionales, un esquema centralizado y cero debate público, muy poco se podría avanzar en los ODS.
¿Cómo entender los ODS? En palabras sencillas, se podría afirmar que se trata de un proceso de objetivos múltiples, una nueva forma de entender el desarrollo desde las propias características locales. Apuesta a superar el viejo esquema de comunicación vertical, que únicamente consideraba como agentes especiales al Estado y al sector productivo. Los ODS prestan especial atención a un nuevo papel del desarrollo, y con una visión más inclusiva, promueve la capacidad de agencia de la ciudadanía, siendo las personas el centro de los objetivos, y tiene como agenda ir más allá del crecimiento económico y poner de forma transversal redistribuir las riquezas y el equilibrio medioambiental.
Por un lado, pensar en un modelo de comunicación más dialógico, es apostar al empoderamiento, participación activa, y control social, y por otro lado, se plantea como desafío lograr adaptar la Agenda del Desarrollo Sostenible, a una agenda de desarrollo sostenible local, que en palabras de Milagros Morales Pérez (2006), se busca que “cada localidad, cada territorio, sea el resultado de una historia en la que se ha configurado el entorno institucional económico y organizativo”, ahí es donde la comunicación cobra un rol dialógico, como proceso transversal en la estructural social.
¿Cómo en la nueva Agenda del Desarrollo Sostenible (ODS), debe desarrollarse la comunicación de forma más participativa? El primer gran desafío, será desconstruir el viejo paradigma, que sostenía que el desarrollo sostenible es un asunto de la autoridad pública o un diálogo entre público y privado; en segundo lugar, solo mediante una comunicación horizontal de pares, se puede construir una verdadera alianza, siguiendo los términos de los Objetivos del Desarrollo Sostenible: Estado, sector privado y sociedad civil; y en tercer lugar, dependiendo del modelo de desarrollo, dependerá el nivel de participación de la ciudadanía, porque está demostrado que en un esquema neoliberal y de mercado, las posibilidades de participación ciudadana, se reducen a cero; para articular los tres sectores, se necesita un esquema de comunicación horizontal, el cual haría posible una comunidad protagonista de su propio desarrollo y diálogo permanente con el sector público y privado.
Cuando se apela a una comunicación más dialógica, es porque para que el desarrollo sea sostenible, se requiere una participación comunitaria con cohesión social que haga posible solucionar encontrar respuestas múltiples a problemas comunes.
La dimensión dialógica dentro de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, obliga a preguntarnos, cuánto están dispuesto los actores tradicionales en descentralizar sus modelos de gestión, planificación y tomas de decisión, considerando que para buscar soluciones pertinentes en los problemas estructurales y estratégicos se necesita ir más allá de los procesos de consulta, frente a estos escenarios, el reto que se plantea, sería ¿cuánto están dispuestos los sectores tradicionales a descentralizar sus modelos de comunicación para iniciar un auténtico diálogo con la ciudadanía?
El autor es doctorando en Ciencias Sociales y Humanas, UCA.