Durante cuatro días, la Selección Nacional de Beisbol fue un equipo angustiado, con la cabeza en otra parte aunque se encontraba en Mexicali. Pareció sometida a una tensión que se le hizo insuperable y jugó un beisbol sin gracia ni juicio, mientras el Clásico Mundial, volvía a mostrarse como un horizonte fascinante pero difícil de alcanzar.
Se pasó de una victoria que alcanzó ribetes cardíacos por tantos desajustes ante Alemania en el debut, a un tropezón horroroso frente a México en la segunda salida, antes de vencer a la República Checa en un partido en el que se consagró la suerte pero no la justicia, solo para volver a caer de forma humillante ante los aztecas en el duelo final del torneo.
“Soy el primero en reconocer que no jugamos bien. Fallamos al no alcanzar el objetivo trazado, sin embargo sé que los muchachos tienen más calidad que la mostrada en el torneo, pero algo sucedió que nos hizo lucir inferiores y no pudimos levantar nuestro nivel. Ahora solo queda retomar la experiencia. Pero no hay duda que les quedamos mal”, señala el mánager Marvin Benard.
¿Se falla al no conseguir el pase al Clásico o al no jugar bien?
Las dos cosas. No obtuvimos el boleto al Clásico y no jugamos bien. Luego del primer juego ante Alemania, pensé que íbamos a mostrar más equilibrio una vez superados los nervios iniciales. Pensé que no habría tantos errores defensivos y mentales, pero seguimos mal y más que méritos de México, perdimos por nuestras propias fallas en esos partidos. México era un equipo al alcance, pero fallamos nosotros.
¿Y a qué atribuís tanto desajuste técnico y mental en el equipo?
Al principio pensé que eran nervios, pero después vi que los muchachos se presionaron y trataron de hacer más de lo que podían y por ahí vino el desajuste. No hubo turnos al bate de calidad, sino precipitaciones. Sobre la defensa, se cometían errores y eso sobrecargaba al picheo y se le obligaba a ser más fino y ahí venían las bases por bolas.
¿Qué rubro del equipo te sorprendió al no funcionar bien?
La defensiva. Fallamos muchas jugadas de rutina, jugadas que sé que los muchachos las saben hacer muy bien. Nos faltó concentración al correr las bases y al no aprovechar las oportunidades, íbamos poniendo más presión a los lanzadores, varios de los cuales eran jovencitos, y no pudieron sobrellevar la situación, pero van a mejorar.
¿Hay algo positivo más allá del balance de 2-2 del equipo?
Claro. Vimos a varios chavalos que tienen excelentes recursos como lanzadores, vimos a tres jugadores de origen nica como Alex Blandino, Jairo Beras y Carlos González, que mostraron su calidad e hicieron mejor el equipo y sobre todo, ganamos una experiencia que nos debe llevar a ser mejores si atendemos bien los detalles.
¿Cuál de los chavalos te sorprendió gratamente?
Leonardo Crawford. Ese niño viene de lanzar en la liga de Dominicana y en su primera salida le fue mal, sin embargo mostró carácter y se repuso en la siguiente. Pero lo que más me impresionó, es que sacó sus outs con una recta entre 88-90 millas, es decir, él la sabe usar sus picheos. Lo de Jonathan Loáisiga no me sorprende. Tiene una piedra de 95 millas y esa te saca de cualquier apuro y está más avanzado.
¿Qué pasó con Ramón Flores que casi ni jugó?
Fue una decisión que tomé basada en diferentes criterios. Yo dije a los muchachos que lo más importante era el equipo y que no quería que nadie se colocara por encima del equipo. Y al tener a Jairo Beras disponible, me decidí por él y creo que lo hizo bien. Como dije al venir de México, solo había tres opciones y había que tomar una decisión.
BRILLARON LOS REFUERZOS
Uno de los detalles más positivos que dejó la Selección, a pesar de su tropezón en el Preclásico de Mexicali, fue descubrir la disposición y el nivel de jugadores de raíces nicaragüenses, a quienes Marvin Benard pasa revista en este diálogo:
«Alex Blandino me pareció un jugador muy maduro. Fue una pena lo de su lesión, pero en un partido me enseñó su clase. Después de tres ponches, dio el batazo de la victoria. Se sobrepuso en el mismo partido. Eso habla muy bien de su calidad».
«Jairo Beras tiene unas herramientas excelentes, pero aún está en proceso de desarrollo. En el caso de Blandino, por ejemplo, viene de jugar en la universidad y eso le facilita su aprendizaje, pero Jairo va bien y fue bueno tenerlo».
«Carlos González no solo tira duro, sino que también tiene la compostura de un pícher de experiencia. Estamos hablando de alguien de AA. Nos ayudó mucho y me agradó su disposición por contribuir. Eso fue importante”, dijo el timonel Benard.