Errar es humano

Errar es humano; pero echarle la culpa al otro es más humano todavía. La práctica de culpar, criticar/gritar y ridiculizar a la persona que se equivoca, sin informarnos ni tener la sabiduría de preguntar qué la llevó a equivocarse o de apoyarla a salir del error, se ha convertido en un “cáncer emocional” empresarial y familiar. Culpar es fácil; pero no resuelve el error.

Errar es humano; pero echarle la culpa al otro es más humano todavía. La práctica de culpar, criticar/gritar y ridiculizar a la persona que se equivoca, sin informarnos ni tener la sabiduría de preguntar qué la llevó a equivocarse o de apoyarla a salir del error, se ha convertido en un “cáncer emocional” empresarial y familiar. Culpar es fácil; pero no resuelve el error.

Para la mayoría de los gerentes es difícil aplicar la práctica de “buscar la viga en el ojo propio antes que la paja en el ojo ajeno”. Paradójicamente, solo hasta que empiezan a ser más autocríticos con su propio trabajo y responsabilidad, empiezan a convertirse en mejores gerentes y personas.

Tratar con errores propios y de otras personas precisa la sabiduría de entender:

1. Los errores son parte del proceso de aprendizaje (prueba y error) e innovación (validación de hipótesis/exploración de lo desconocido en una realidad cambiante).

2. Grandes inventores tuvieron muchos fracasos antes de lograr el éxito. Quien no prueba/persiste no se arriesga a triunfar.

3. Las personas más jóvenes no tienen por qué saber lo que los más viejos o experimentados fuimos aprendiendo con la experiencia. Nos toca asegurarnos que las personas que trabajan con nosotros reciben/ven el beneficio de nuestra curva de experiencia/aprendizajes.

4. Diferenciar errores de aprendizaje de errores de negligencia, donde las cosas se hacen mal a propósito y sabiendo el daño que van a ocasionar a la empresa o familia.

Las consecuencias negativas de criticar permanentemente errores propios y ajenos es que generalmente desencadenan:

a. El “síndrome del perro apaleado”. Cuando se castiga a un animal permanentemente, se pone en guardia ante cualquier persona que se le acerque. Lo mismo pasa con los empleados o familiares, que ante el castigo y reprimenda reiterados terminan poniéndose en guardia contra cualquier persona y clonando los maltratos que reciben.

b. El “síndrome del perro lastimado”. Cuando un animal se acostumbra a estar en un lugar, a pesar de que ese lugar le sea tóxico/dañino, termina quedándose ahí.

Una persona constantemente criticada/castigada tiende a quedarse en una zona de confort tóxica/dañina, sumisa, sin iniciativa y clona las ineficiencias de sus supervisores que con solo reprimirlo evaden su rol en la necesidad de resolver el problema y reorientar a la persona. Perpetúan su propia ineficiencia.

Al tratar con errores aplique la máxima bíblica que reza: “Quien esté libre de pecado, tire la primera piedra”.

(*)[email protected] – Aprende más en: www.123libertadfinanciera.com
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