Las finanzas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) finalizaron 2015 con un déficit de 923.7 millones de córdobas, con lo que aumenta la presión sobre sus reservas, según muestra el balance disponible en el portal electrónico del Banco Central de Nicaragua (BCN).
El déficit con el que cerraron las finanzas del INSS el año pasado creció 3.8 por ciento en relación con 2014, cuando llegó a 889.7, después de un aumento de 342.4 por ciento, respecto al año que le precedió.
Según el balance del INSS, el gasto total que tuvo en 2015 está dividido en 19,347.6 millones de córdobas en lo operativo y 721.1 millones de córdobas en la adquisición de activos, que sumando ambos el resultado es 20,068.7 millones de córdobas. En cambio, el ingreso a la institución fue de 19,145.0 millones de córdobas (un crecimiento de 18 por ciento en comparación con el año pasado).
De hecho Manuel Israel Ruiz, especialista en Seguridad Social, señala que uno de los aspectos que ha afectado más la economía del INSS es que no hay control en sus gastos.
Él explica que el acuerdo número 7 del Reglamento Financiero del INSS establece que los gastos administrativos son “tolerables” entre un 6 y 6.5 por ciento (del total de ingresos). “Pero nosotros andamos por el 13 por ciento de gastos administrativos, de tal manera que solo en esto hay más de 800 millones de córdobas anuales que se están gastando de más”, argumentó.
DECISIONES POLÍTICAS
Por otra parte el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, señala que el creciente déficit del INSS ha sido causado por decisiones de la clase política.
En concreto Aguerri se refiere al decreto 28-2013 del poder ejecutivo, que tras una presión social que duró varios meses, instauró la pensión de vejez reducida proporcional para las personas mayores de 60 años que hayan cotizado al menos 250 semanas al INSS, cuando el mínimo de cotizaciones para optar a una pensión era de 750 semanas.
Con el decreto vigente desde agosto de 2013 se benefició en los últimos meses de ese año a un total de 42 pensionados por viudez y 22,300 por vejez, para un monto total asignado de 188.7 millones de córdobas, según el Anuario Estadístico 2013 del INSS.
Aguerri dice que se maneja que producto del decreto 28-2013 actualmente más de 30,000 adultos mayores cobran una pensión reducida, presionando más las finanzas del INSS.
En 2014, según el Anuario Estadístico de esa institución, el monto asignado a las pensiones reducidas fue de 264.8 millones de córdobas, de los cuales 2.2 millones estaban destinados para 343 casos de viudez y 585.6 millones de córdobas para 29,314 pensionados de vejez, con cotizaciones entre las 250 y 750 semanas.
Cercanas a las estimaciones que hace el Cosep, el presidente de la Unidad Nacional del Adulto Mayor (UNAM), Porfirio García, señala que el total de personas con pensión reducida registradas en el INSS podría superar las 35,000.
“De ese total hay algunos que han renunciado a la pensión (reducida) por el hecho de que se encuentran todavía laborando, es decir, que están trabajando y pagando su aporte al Seguro Social. O sea que para nosotros son 27,000 las personas que la están recibiendo, pero el Seguro Social maneja como conteo final un poco más de 35,000”, detalló García. La cifra final de la UNAM varía también porque su presidente señala que el INSS no ha depurado a las personas que han fallecido.
POR OTRAS RAZONES
Para García la pensión reducida no ha causado ningún estrago a las finanzas del INSS y son “otras razones desconocidas” las que provocan el déficit de la institución.
“Eso es totalmente falso por el hecho de que recientemente se hicieron reformas al Seguro Social y dentro de estas se estableció que la patronal va a aportar una cantidad mayor en cuanto a las cuotas que paga al Seguro Social”, señaló García.
El punto de la reforma que sostiene García es el relacionado con el aumento del aporte del empleador que, según la reforma paramétrica, pasará de 16 a 19 por ciento, en 2014 se aumentó un punto porcentual, a 17 por ciento, en 2015 otro punto, en 2016 medio punto y en 2017 llegará a 19 por ciento.
Sin embargo no es primera vez que se señala la pensión reducida como la principal causa de la aceleración del déficit del INSS. El presidente de la institución, Roberto López, habría asegurado durante las protestas de los ancianos que no había recursos suficientes para honrar la pensión reducida. “Tenemos que ser sinceros, no podemos en este momento”, fueron las palabras que López pronunció y dejó por escrito en la presentación que hizo el 21 de junio de 2013 en el auditorio de la Universidad Nacional Autónoma de Managua (UNAN-Managua).
“Si pagamos las pensiones a los que no cotizaron las 750 semanas, el INSS entraría en un déficit rápidamente, porque tendríamos que pagar 2,354 millones (de córdobas) anualmente”, afirmó entonces López.
OTRAS DOS VENAS QUE “SANGRAN” AL INSS
Ruiz menciona que el decreto 28-2013 también tiene otra vena que “sangra” el capital del INSS y son las pensiones de invalidez.
“El decreto 28-2013 habla sobre el artículo 44 del reglamento y con este se reforma y aquellas personas que se les había negado la pensión de invalidez porque no cumplían las 750 cotizaciones durante su vida laboral ahora tienen el derecho con solo 150 semanas cotizadas, esto hace que las pensiones de invalidez crezcan en gran medida de 2013 a 2014”, señala Ruiz.
En este punto el especialista destacó el crecimiento que ha tenido el monto asignado para las pensiones de invalidez, el cual se ha disparado por la nueva disposición del decreto 28-2013 y pasó de 535.3 millones de córdobas en 2013 a 683.5 millones de córdobas en 2014, es decir, un incremento de 28 por ciento, según muestran los Anuarios Estadísticos.
El número de beneficiados por pensión de invalidez pasó de 8,936 personas en diciembre de 2013 a 10,103 personas en diciembre de 2014.
Otro señalamiento que hace el especialista es que las inversiones del INSS no están teniendo los rendimientos adecuados.
NUEVA FÓRMULA DEBE ESTABLECERSE
El presidente del Cosep sugiere que se debe revisar la pensión reducida y que se debe establecer una nueva fórmula para asignar las pensiones. “Hay cosas que no las podés seguir haciendo por deseos y ese es el problema: que se empezó a dar pensión reducida a todo mundo, pero hay que hacer una verdadera fórmula que proteja el futuro del INSS”, aseguró.
Aguerri recordó que con la reforma al sistema de Seguridad Social que se aprobó en 2013 —que entró en vigencia el 1 de enero de 2014— se proyectaba que el Instituto empezaría a acumular superávits en sus reservas hasta 2030 y que las reservas se agotarían hasta 2036.
Pero eso no ocurrió, sino que los últimos años el déficit se ha ensanchado, al punto que el Fondo Monetario Internacional, en su reporte sobre la revisión de Artículo IV en la economía nicaragüense, alertó que el INSS caerá en insolvencia en 2024.
“El Gobierno tiene que buscar otras alternativas”, dijo Aguerri sobre cómo rescatar el INSS y resaltó que el sector privado ya dio el aporte que le correspondía y descartó que den más.
En este sentido el Cosep ha reiterado que se debe avanzar en la formalización de las empresas para que las contribuciones al INSS incrementen. Según el informe oficial Nicaragua en Cifras 2014, el 75.2 por ciento de los empleos son informales.
URGE REFORMAR
Si no se actúa pronto, el especialista en temas de Seguridad Social, Manuel Israel Ruiz, señala que la agonía del INSS podría acelerarse aún más, puesto que estos cambios que ha sufrido en el otorgamiento de pensiones lo afecta con más severidad y se debe actuar a más tardar desde el próximo año, cuando se cumple el total del incremento al aporte patronal al 19 por ciento.
“A partir de 2017 (las finanzas del INSS) entran a un proceso de que ya lo que se tiene ahorrado se comienza a tomar para hacer frente a la normalidad del Seguro Social”, dijo Ruiz, quien afirma que los trabajadores han dado también toda su capacidad y hay que retomar otras medidas.
(Colaboración de Gisella Canales Ewest).
