Siempre se puede dar más. Marvin Benard lo sabe muy bien. Cuando era jugador colegial tenía un coach, Ed Cheff, que nunca estaba satisfecho. Si el nica conectaba un sencillo, le gritaba que por qué no dio un doble. Y cuando conectaba un doble, reclama un triple.
Eso ayudó a que Benard hiciera de la autoexigencia un hábito y entendiera que no era un acto que podía ser alcanzado solo en circunstancias especiales. Cuando se dijo que no llegaría a las Mayores, lo hizo. Y cuando se vaticinó que no se sostendría, se pasó nueve años allá arriba.
Esa es la mentalidad que Benard trató de impregnarle a la Selección de Beisbol que ayer partió hacia Mexicali, en busca de un boleto hacia el Clásico Mundial del 2017. El objetivo no está fácil. Hay que superar a Alemania, República Checa y México.
“Hay que ir y jugar lo más duro que podamos. A lo mejor los agarramos en un mal momento y les ganamos”, le ha dicho Benard a su equipo, consciente de que Nicaragua no es favorito, pero también claro, de que se puede volar sobre los pronósticos.
Para ganar en México se va a necesitar más que una buena mentalización. Se necesita talento y habilidades. También carácter y compromiso. Benard cree que tiene el paquete completo y solo espera que se cante Play Ball para demostrarlo.
Cuando le pregunté que si tenía un poco de presión por los pronósticos adversos, no titubeó de señalar que no. “A lo mejor tendría presión si se me ha dicho: ‘Si no traés ese boleto, vas a la horca’, pero hasta ahora, no me han dicho eso”, aseguró el timonel.
El reto de México es duro y exige lo mejor a cada jugador. Ellos seguro lo darán.