Al realizar un estudio —desde el punto de vista filológico— de los diferentes discursos y frases que utiliza el Gobierno de Nicaragua en su propaganda y publicidad política, me encontré con la ya conocida leyenda: “Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria”, y aunque es conocimiento público que tanto el socialismo como la solidaridad de Ortega consisten en beneficiar a sus subordinados, me dio la curiosidad de analizar la filosofía predicada hace 2,000 años por el Galileo, para ver hasta dónde cumple el ejecutivo con el cristianismo que predica cotidianamente.
Sin embargo, al comparar el cristianismo de la Biblia con el “cristianismo” del Gobierno, sin duda alguna hay por diferencia un acantilado, al que muchos han saltado ciegamente. Aunque, quiero afirmar que el “cristianismo” de Ortega asemeja mucho a una secta que menciona el libro sagrado de los judeo-cristianos, grupo que se encargó de llevar al Maestro a los pies del Imperio Romano para que fuese crucificado: Los fariseos. Para todos aquellos que no han escuchado de este grupo religioso (sarcasmo), permítanme explicarles quiénes eran y por qué digo parecerse al “cristianismo” del Gobierno.
Los fariseos, formados 250 años ante de Cristo, componían junto con los saduceos la clase gobernante del Israel religioso. Aunque correspondían ser la minoría en comparación con los saduceos en el Sanedrín y mantenían un número pequeño de posiciones como sacerdotes, parecían controlar las decisiones de la judería, hasta el punto de “transformar” el Sanedrín en algo más importante que como lo hicieron los saduceos. Diariamente les predicaban un modus vivendi a los israelíes que jamás ellos practicaron, por ende, esto les llevó a ser visto por el pueblo como la hipocresía en su máxima expresión. Asimismo, no les gustaba que alguno opinara distinto a su forma de imponer, ya que amedrentaban al pueblo diciendo que era delito desobedecer las leyes, y si alguno las rompía, era acusado de sedición: como el caso del Gran Maestro.
Los fariseos querían ser vistos y alabados por los hombres, por ello hacían algarabía en público por los pocos bienes que realizaban, con el fin de que todo Israel se diera cuenta de su “bienaventuranza”; aunque casi siempre su justicia era la de hablar mucho y hacer poco. Por lo tanto, su filosofía estaba llena de falsedad, hipocresía e iniquidad, pero siempre había unos cuantos que los enaltecían y si no, se justificaban solos en las sinagogas. Sin embargo, se mantenían “ojo al Cristo” con todo aquel que hiciera algo que ellos no habían enseñado, porque podría traerles consecuencias políticas, económicas y sociales con respecto al Imperio Romano.
Por dicha razón, pienso que se debería reconstruir la famosa leyenda, antes citada, por: “Nicaragua Farisea, Socialista y Solidaria”. Ahora bien, al estar frente a un fariseísmo latente, me queda un par de preguntas: esta vez, ¿quién será el Cristo a quien los fariseos entregarán? ¿Nicaragua… no lo sé! ¿Será China la Roma a la que será entregada Nicaragua para ser crucificada con el Canal Interoceánico? ¡Me limito a aseverar cosa alguna! ¿Dónde están las treinta monedas de plata por las que fue vendido Cristo? ¡No me vean, que tampoco lo sé!, ¡aunque dicen que con ese dinero se compró el sepulcro del Mesías! Y la verdad, para qué preguntarnos sandeces, cuando podemos “buscar” a Judas el Iscariote e impedir que crucifiquen a Nicaragua.
Los fariseos son los sandinistas, Cristo es Nicaragua, los saduceos la oposición de Nicaragua, el Sanedrín la Asamblea y ¿Judas?
El autor es filólogo y comunicador.