Carlos Cerda

Consejos de Cicerón

La arena de la política exige ciertas cualidades en las personas. La suerte que vive Centroamérica en este campo exige reflexión acerca del papel de los partidos políticos y, en sobremanera, de los políticos mismos.

La política no está llamada a traducirse en discursos grandilocuentes adaptados al auditorio del momento para asegurar los aplausos y los hurra de los siempre simpáticos aduladores, sino a ser el medio para superar las realidades que rodean al individuo y a la sociedad.

Mientras regresaba a casa, después de la jornada laboral, meditaba sobre este tema. Para mi dicha, tenía a la mano la obra de Philip Freeman, titulada Cómo gobernar un país (Ares y Mares, 2013), la cual recoge algunos consejos de Cicerón, el sabio y amante de su patria que llegó a lo más alto del poder en Roma. Se me ocurrió que a través de este espacio se podía hacer llegar algunas reflexiones brevísimas del jurista y político a los ciudadanos que están inmersos en la arena donde se decide la suerte de las mayorías y las minorías.

A continuación once consejos ciceronianos (los epígrafes fueron agregados por el columnista):

1. Carácter de los gobernantes. Quienes gobiernan una nación deberían ser los más perspicaces del país.

2. Inquinas. No debes preocuparte por las inquinas del adversario. Fortaleza y moderación ante ellas.

3. No bajar la guardia. El piloto que se duerme va a pique, en tanto que el que no baja la guardia puede disfrutar de la travesía.

4. Sereno. Te ruego que no desesperes ni te desanimes, ni te dejes abrumar por el aluvión de responsabilidades que se tiene encima: que te mantengas firmes ante él y lo arrostres o salgas incluso a su encuentro.

5. Trabajo sucio. Los temerarios y depravados no necesitan muchos incentivos.

6. Lentitud en política. No sé por qué los buenos son más lentos: hacen caso omiso del peligro cuando se está gestando y no emprenden acciones sino cuando la necesidad es ya extrema. Desean la paz, aunque sea sin honor, y no es raro que su tardanza y su inacción los lleven a perder ambos.

7. Aduladores. ¿Te acuerdas de ese amigo tuyo del que me escribiste que había empezado a alabarme?

8. Arte de negociación. Aferrarse a una postura inflexible cuando cambian tanto las circunstancias como el parecer de las buenas gentes. Es una insensatez mantener un rumbo fijo. Entre los grandes hombres de Estado nunca se ha tenido por virtud el obcecarse en una opinión.

9. Tiranos. Donde manda un tirano no cabe decir que la República es mala, porque en realidad no es razonable considerar que hay República.

10. Inmigración, extranjeros. Los ciudadanos nuevos aportan nuevas energías e idas a la nación.

11. Cuida tu esencia. Ten presente tu origen y no entre quiénes te encuentres hoy.

Que en Centroamérica la arena política sea empleada para cambiar realidades a favor de las mayorías. Que esta región del mundo sea ejemplo y legado para la humanidad: asunto de hoy, resuelto con actitudes y acciones individuales. Los consejos de Cicerón instan a pensar en ello.

El autor es abogado y notario.
www.carloscerdaescritor.com

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