Los comerciantes foráneos son más frecuentes en Nueva Guinea. La mayoría se encuentra en las aceras, lo que obliga a los peatones a caminar en las calles.
Domingo Bonilla, de la comarca Palmitan, señaló que para evitar problemas con los comerciantes por la destrucción de sus productos, mejor se arriesgan a caminar en las calles.
Recientemente el presidente de la Asociación de mercados en Nueva Guinea, Enoc Barrera, dijo que “el tiempo de las vacas gordas” no es aprovechado por comerciantes fijos y autóctonos de la zona, porque la necesidad del país obliga a nicaragüenses a buscar una plaza y ofrecer sus productos en cualquier parte del país, para de esa forma llevar el sustento a sus casas.
“Los comerciantes ambulantes se quedan en las aceras, riegan su mercadería en la calle y el comprador ahí se queda, ya no entra hasta dentro del mercado, eso provoca pérdidas para comerciantes establecidos. Nosotros denunciamos en su momento esta invasión de comerciantes al Gobierno municipal, pero la alcaldesa sandinista Claribel Castillo dijo que no los podía sacar”, dijo Barrera.
LES COBRAN IMPUESTOS
Leticia Ramírez, comerciante de verduras, dijo que aunque vende en las calles, igualmente les cobran impuestos.
“Yo vendo en la calle, me cobran los impuestos y los pago, me siento agradecida porque al menos me dejan trabajar y de esa forma mantener a mis hijos”, dijo Ramírez.
Dos cuadras antes de llegar al mercado es difícil transitar por las aceras debido a la presencia de comerciantes, sin olvidar que las casas comerciales sacan también sus productos, incluso a la calle, lo que obstaculiza el parqueo de vehículos y por supuesto la circulación de peatones.