Los riesgos que Moody’s subestimó

En julio de 2015 la agencia Moody’s, al fundamentar la calificación crediticia otorgada a Nicaragua, desestimó el impacto que tendría el fin del “súper-ciclo” de las commodities sobre las exportaciones nicaragüenses, alegando que, debido a que nuestro país no depende de un solo producto exportable, la caída en algunos productos podría ser contrarrestada por el incremento en otros.

En julio de 2015 la agencia Moody’s, al fundamentar la calificación crediticia otorgada a Nicaragua, desestimó el impacto que tendría el fin del “súper-ciclo” de las commodities sobre las exportaciones nicaragüenses, alegando que, debido a que nuestro país no depende de un solo producto exportable, la caída en algunos productos podría ser contrarrestada por el incremento en otros.

Pero lo cierto es que, dada la concentración de nuestras exportaciones en un número limitado de productos básicos, el fin del boom de las commodities sí está haciendo una fuerte mella en nuestro desempeño exportador. Por otra parte, Moody’s indicaba que la magnitud del riesgo de que el gobierno debiese asumir en el Presupuesto algunos programas sociales financiados con el crédito de Venezuela, ante el potencial colapso de la cooperación petrolera, se había reducido.

En efecto, algunos de los mayores programas sociales, como el bono salarial y el bono a los adultos mayores, ya fueron asumidos por el Presupuesto y el INSS, respectivamente, mientras el subsidio al transporte colectivo se redujo drásticamente y el subsidio a la tarifa eléctrica se revirtió.

Pero Moody’s fue más allá y minimizó el impacto macroeconómico del potencial colapso de la cooperación petrolera.

Por ejemplo, sugirió que el crédito de Venezuela, el cual alcanzó un promedio de 550 millones de dólares al año entre 2011 y 2014 y que al reciclarse a nuestra economía impulsaba la demanda interna, podría ser reemplazado por un incremento en la deuda contratada con los organismos multilaterales.

No tomó en cuenta que, si el crédito de Venezuela fuere reemplazado con un mayor endeudamiento anual con los organismos multilaterales, se incrementaría de nuevo la relación entre la deuda externa pública y el PIB que se logró reducir con tanto esfuerzo, de la misma manera en que la deuda con Venezuela incrementó fuertemente el coeficiente de endeudamiento privado externo. Como referencia, léase lo que dijo el FMI en su último reporte sobre Nicaragua, conforme al Artículo IV de sus estatutos:

“El rápido aumento de la deuda externa privada necesita ser monitoreado muy de cerca… En particular, el sector privado fue un acreedor neto en 2006 con una posición financiera neta positiva de tres por ciento del PIB, pero se ha convertido en un deudor neto del 32 por ciento del PIB, de los cuales dos tercios corresponden a la colaboración petrolera de Venezuela administrada por Albanisa y Caruna”.

Moody’s también minimizó el impacto que tendría sobre las reservas internacionales el tener que pagar el 100 por ciento de la factura petrolera al contado, al desaparecer el crédito a 25 años con Venezuela. Argumentó que, además del nivel de reservas, el país cuenta, para respaldarlas, con un préstamo contingente del BID por 200 millones de dólares (cuyo desembolso representaría un nuevo incremento en la deuda pública externa).

Finalmente, hay un riesgo derivado del colapso de la cooperación petrolera que Moody’s no llegó a identificar: el impacto sobre las exportaciones a Venezuela, las que llegaron a adquirir un peso tal que dicho país se convirtió en el segundo mercado para las exportaciones nicaragüenses. La razón por la cual el colapso de la cooperación petrolera impactaría sobre nuestras exportaciones a Venezuela está asociada con el mecanismo de financiamiento de las mismas: el 50 por ciento del producto de la comercialización interna de los hidrocarburos suministrados por

Venezuela se destinaba a Caruna, pero la parte restante se redirigía a Albanisa para la adquisición de los alimentos que serían exportados a ese país.

Es por ello que, al colapsar la cooperación petrolera, también lo harían las exportaciones a Venezuela. Esto explica que en 2015 las exportaciones a Venezuela cayeran en 19.8 por ciento y hasta febrero 2016 hubiesen caído 60.8 por ciento en comparación a febrero 2015.

*Economista

Economía FMI INSS Moody’s Nicaragua Venezuela archivo

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COMENTARIOS

  1. Pepe Turcon
    Hace 10 años

    Siempre son tan correctos y acuciosos sus comentarios Adolfo, cuanta verdad que a algunos no les conviene ver. Ya los de Moody estan fracasados desde que no vieron venir a Freddy Mac ni a Fany Mae en los USA que provoco el derrumbe de los mercados y costo mas de UN TRILLON de dolares.
    Todo reparado con saliva por Obama endeudandose aun mas.
    Otra razón del porque Trump va tan arriba en las primaria de USA. La gente esta harta de tanta mentira y yo cuando veo algo de Moody, lo opuesto es lo correcto.

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