TIRO POR LA CULATA
El comandante Bayardo Arce envió un telegrama de felicitación a varios periodistas en ocasión del Día Nacional del Periodista este martes, con unos versos del poema Salutación del Optimista, de Rubén Darío: «Abominad la boca que predice desgracias eternas, abominad los ojos que ven solo zodiacos funestos». El periodista de Confidencial, Iván Olivares, acusó recibo del telegrama en su Facebook y le regresó una paráfrasis del citado poema: “Abominad de las riquezas fáciles e inmerecidas; huid de aquellos que traicionaron el sacrificio de los suyos para volverse réplicas de los antiguos tiranos…”
90 AÑOS
¿Qué sería de LA PRENSA si se hubiese dedicado, como piden los orteguistas y sus socios, a publicar “las cosas buenas que hace el gobierno” y proyectar “una imagen de país en positivo” para atraer la inversión, el turismo; a dejar de ver “desgracias eternas” o “zodiacos funestos” como dice el comandante Arce? Probablemente no estaría cumpliendo 90 años como los está cumpliendo hoy. O sea, habría sido una especie de Novedades en el somocismo, una especie de Barricada en los años 80, y una especie de 19 Digital en esta época. ¿Ese es el periodismo que quieren? ¿Usted habría trabajado en este periódico cuando trabajó si hubiese sido igual a Novedades, comandante Arce?
COMPARACIONES
Ahh, dirán, como siempre, que no hay punto de comparación entre la dictadura de Somoza y el régimen de Ortega. Que en el régimen de Somoza aparecían cadáveres en la Cuesta el Plomo, que había presos políticos, que se torturaba, que se bombardeaban ciudades, y hasta cierto punto tienen razón. Durante el régimen de Somoza sucedieron muchas cosas que todavía no suceden de la misma manera el en régimen de Ortega. Todavía no. Pero, hay otras materias, muchas materias, en las que el orteguismo ha superado con creces al somocismo: el enriquecimiento de la familia gobernante, la concentración del poder en una sola mano, la desnaturalización de las instituciones públicas, el irrespeto a la ley y el estado derecho y, sobre todo, los fraudes. Somoza es un simple aprendiz a la par de Ortega en esto de fraudes electorales.
PUNTOS DE VISTA
Yo entiendo, comandante Arce, que usted vea diferente al orteguismo del somocismo. Es cosa de puntos de vista. Ahora usted está donde estaban ellos y donde estaban ustedes están comenzando a estar los Carlos Bonilla, los torturados de El Chipote, los apaleados en las protestas, los robados en los fraudes y, sobre todo, los que cada día vemos como nos meten la mano en la bolsa para que la familia gobernante se haga cada vez más rica. Como lo dijo de forma más elegante el colega Olivares, su punto de vista es el de aquellos “que traicionaron el sacrificio de los suyos para volverse réplicas de los antiguos tiranos”.
A CONFESIÓN DE PARTE…
Hay un patrón de comportamiento que tiene el régimen para confesar sus fechorías: silencio total sobre el hecho en los medios oficialistas, echarle la culpa a otros del delito en las redes sociales, y protección pasiva o activa de la Policía, la Fiscalía y los jueces con los malhechores. Poco después del ataque a cuchilladas que sufrió el opositor Carlos Bonilla cuando salía de su casa, todos los medios oficialistas ignoraron totalmente el suceso, en las redes sociales comenzaron a decir que “fue un ataque de delincuentes” (extraño sí porque solo robaron papeletas de encuestas) o “una pasada de cuenta entre ellos mismos” y hasta anoche que escribía esta columna, la que se dice la mejor policía de Centroamérica no ha presentado a ningún detenido ni ha dicho una sola palabra sobre el caso. Así sucedió con #OcupaINSS, con las mujeres abusadas de Nueva Guinea, con los ataques de los motorizados, y con el pistolero de Metrocentro. A confesión de parte, relevo de pruebas, dicen los entendidos.
DE MENTIRITA
Que Daniel Ortega nombre “Prócer de la paz y la reconciliación” al cardenal Miguel Obando tiene la misma relevancia que nombre por ley a uno de sus nietos como “el niño más bonito de Nicaragua” o a doña Rosario como “la madre de todos los nicaragüenses” o que el mismo se autonombre “Líder mundial de las revoluciones de izquierda”. ¿Me entiende el punto, comandante? Hay cosas que no se pueden imponer por decreto, por muchos diputados obedientes que uno tenga. La historia coloca a cada quien en su lugar. Dejemos que ella hable. Y ya veremos dónde estará usted o el cardenal Obando en unos cien años.