Desesperados, impacientes o sin un proyecto sólido definido. De cualquier manera podría calificarse a la directiva del Diriangén en los últimos diez años en la Primera División. En ese período han puesto al frente del equipo a 18 técnicos entre nacionales y extranjeros de los cuales los pinoleros Rolando Méndez y Martín Mena estuvieron en dos etapas diferentes, pero ninguno con una base sólida de jugadores que les permitiera competir por el ansiado título para no fracasar como ha pasado en diez ocasiones consecutivas, la peor racha de los torneos cortos.
José Luis Rugamas es el último en entrar en esta amplia y poco llamativa lista. El salvadoreño llega de forma interina por tiempo indefinido, tras la repentina salida del español Mario Reig, quien a criterio de la directiva no estaba cumpliendo con lo esperado a pesar de mantener el equipo en la tercera posición, a tres puntos del líder.
Rugamas, quien ya debutó en el cargo el domingo en la derrota 1-0 ante el Ferretti, llega de forma interina aunque con siete fechas disputadas del Torneo de Clausura traer un nuevo entrenador para que desarrolle su filosofía de juego y método de trabajo podría afectar la conquista de los objetivos iniciales porque Real Estelí, Ferretti y UNAN poseen planteles con mayor tiempo de trabajo y más estables.
No se sabe si la directiva apostará por el salvadoreño aunque es una buena alternativa para competir contra el mundialista José Valladares (Ferretti) y Otoniel Olivas (Real Estelí) quienes cuentan con la mayoría de los mejores jugadores nacionales y cuesta apartar a uno u otro de instancias decisivas. Y si lo hace una vez, como hizo el colombiano Javier Londoño en el pasado Apertura, no le garantiza ser campeón.
Rugamas tiene mucha experiencia internacional con un cuarto lugar como técnico de El Salvador en la Copa Oro 2011 y parece ser su mejor alternativa. Si la directiva busca los recursos necesarios para construir un equipo capaz de competirle al Estelí y Ferretti por el título nacional o de torneo corto, podría llegar pero si hay paciencia.