La primera ciudadana costarricense en entrar al programa de simulación de vida en Marte de la Mars Desert Research Station es hija de nicaragüenses, nació en Managua y emigró con su familia hacia la nación vecina hace años.
Celeste Balladares, de 19 años, desarrollará en un desierto de Estados Unidos un robot inspirado en el andar de especies como las arañas para recoger muestras de suelo y explorar.
Celeste será la primera estudiante de Ingeniería de Costa Rica en estar en la Mars Desert Research Station, en el remoto desierto de Utah. Ahí estará a finales de abril, junto con cuatro peruanos, un colombiano y un argentino. Cada quien mostrará durante tres semanas su propio proyecto sobre la exploración y asentamiento en el simulado Marte, auspiciado por Mars Society, la asociación más influyente en el mundo dedicada a la investigación sobre el planeta rojo.
“El objetivo principal de mi proyecto es demostrar la eficiencia que tiene ese robot con respecto a los robots que existen actualmente en Marte”, comenta Balladares, estudiante de segundo año de Ingeniería en Mecatrónica, en la Universidad Invenio, Costa Rica.
“Ella es una hija dedicada, disciplinada. Desde que era estudiante de primaria nos ha sorprendido por sus notas. Les he dicho a mis hijos que en cualquier cosa que deseen ser, sean siempre los mejores”, cuenta Luis Enrique Balladares, el padre de Celeste.
INMIGRANTES
Luis Enrique emigró solo a Costa Rica cuando su hija tenía 2 años y él apenas 23. Ahorró lo necesario para llevarse consigo a su esposa Roxana Barboza y a Celeste.
Habitaron en un asentamiento humilde de Alajuela, en un rancho que se incendió a los siete años de estadía. Desde cero empezaron a reconstruir su casa y sus vidas.
Luis Enrique ha tenido múltiples empleos como inmigrante. El de mayor tiempo ha sido el de guarda de seguridad. Roxana, por su parte, trabajó de doméstica. Pero nunca perdieron el deseo de superarse y ahora él es contador y ella secretaria del hospital de Alajuela, ciudad del centro de Costa Rica. Tienen tres hijos.
