Lionel Messi atrajo la atención del futbol mundial cuando en vez de patear un penal al arco rival desplazó la pelota a un costado para permitir que su colega Luis Suárez entrara como una tromba y anotara contra Celta de Vigo en un partido de la Liga Española.
La jugada dividió las opiniones, ya que mientras algunos se asombraron, se divirtieron y la consideraron parte del espectáculo del futbol, otros la consideraron una falta de respeto para el adversario.
La jugada ocurrió cuando Barcelona vencía el domingo por 3-1 en el Camp Nou, y finalmente se impuso 6-1.
El técnico del Celta, el argentino Eduardo Berizzo, afirmó que fue un modo “diferente” de cobrar el penal, “nada más”.
Por su parte el técnico de Barcelona, Luis Enrique, admitió que a algunos puede no agradarles la jugada, “pero es legal”. Agregó que sus jugadores siempre piensan en el espectáculo y no solo en ganar partidos y títulos.
A los aficionados locales por cierto les encantó, y la imagen de la jugada se multiplicó vertiginosamente en las redes sociales. Provocó titulares en todo el mundo ayer lunes, y Barcelona dijo que lanzó una campaña en Twitter, Facebook e Instagram para bautizar el penal de Messi.
La jugada se popularizó cuando Johan Cruyff la ejecutó con éxito jugando para el Ajax en 1982. Muchos dijeron que Messi rendía homenaje al que también fue ídolo del Barcelona. “Yo no creo que Messi tratara de copiar a nadie”, opinó Andrés Iniesta.
Los jugadores de Arsenal la intentaron en un partido contra Manchester City en 2005, pero Robert Pires no fue capaz de pasar a tiempo la pelota a Thierry Henry y Arsenal no pudo anotar.