Atraído para invertir en el negocio de bienes raíces en Nicaragua, en un momento de auge, el inversionista estadounidense Justin Westbrook llegó a Nicaragua en agosto de 2005, y sin mayor conocimiento de las oportunidades que este país le ofrecía, encontró en la elaboración de forros para muebles un sector prometedor para crecer bajo el régimen de zona franca.
Para ese entonces, a través de la Corporación de Zonas Francas y la Agencia de Promoción de Inversiones ProNicaragua, se estaba potenciando la atracción de inversiones en ese sector y fue así que con el asesoramiento de ellos Westbrook abrió camino a un producto que antes no se había producido en Nicaragua y que casi diez años después compite con la producción y mano de obra China.
Westbrook, quien fue reconocido en septiembre pasado por la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y de Confección (Anitec), durante el Día del Empresario Nicaragüense, se considera un hombre perseverante, paciente y muy estricto en sus quehaceres.
Casado con una nicaragüense y padre de tres hijos, Westbrook se considera amante de las montañas y playas de Nicaragua y comprometido con el crecimiento no solo de la empresa que dirige, Muebletex, sino también de las metas de los 850 trabajadores que laboran para la empresa en unos 15,000 metros cuadrados que arriendan en un parque industrial ubicado en las afueras de Tipitapa, Managua.
En esta entrevista el empresario explica el modelo de trabajo que les ha permitido mantener una mano de obra comprometida, experimentar crecimiento en las exportaciones superior al cincuenta por ciento y cómo se prepararán ante el posible fin del régimen preferencial, en 2025.
¿Cómo ha sido el proceso de capacitación y la experiencia con la mano de obra nicaragüense?
Los nicaragüenses son muy buenos, es gente que quiere trabajar y el ambiente es mejor hoy que el de hace diez años. En la actualidad solo yo y otro colega somos extranjeros en esta empresa (Muebletex), el restante de la planilla son puros pinoleros. Esa autonomía nos ha permitido que haya bastante potencial que desarrollar en Nicaragua y que no necesitemos imponer un supervisor de otra nacionalidad. Muchos empezaron hace años cuando todavía eran estudiantes y ahora se han posicionado en la empresa, tal es el caso de la gerente de administración, Jhazeel Sánchez. Hay muchos que inician como ingenieros juniors y pueden ubicarse luego en cargos gerenciales. La gente se queda asustada del equipo que se ha formado y de su organización. Nuestra competencia es en China y competimos con precios, porque en calidad no nos ganan. Por eso los clientes entienden el valor que hay detrás de eso.
¿Cuál es la fórmula que han empleado en el país para hacer negocios?
Primero hay que amar lo que haces y ser muy exigente con los empleados en un ambiente de familia, trato de respeto y ayudarles a ellos a realizar sus metas y sueños.
Cada vez que subes de calidad y tienes un mejor cliente, también hay que trasladar algo a los trabajadores para que tengan mejor calidad de vida y sus espacios. A veces hay mucho trabajo, pero cuidamos que ellos tengan sus tiempos personales necesarios. En ese sentido, buscamos un equipo que ama lo que hace y a la vez se le dice a los clientes que apoyen para contribuir a ese desarrollo.
En noviembre de 2015, cuando en Managua se realizó la XIX Conferencia de Zona Franca de las Américas, se recomendó mayor énfasis en los ambientes laborales y la infraestructura, ¿qué condiciones buscan ustedes darles a ellos?
Yo quiero dar respeto a mis empleados. No quiero llegar con ideas de afuera sino que ellos pongan sus ambientes. Estamos en Nicaragua y queremos que haya un ambiente cómodo para ellos. Normalmente en las demás zonas francas son muy estrictos con las reglas. En nuestro caso cumplimos con las regulaciones de higiene y seguridad, pero no hay tantas exageraciones. Cada quien puede escuchar música y eso es algo que a ellos les gusta y cuando hay juegos internacionales traemos parlantes para que mientras trabajen, ellos lo escuchen.
¿Y cómo mantener la productividad o los rendimientos en un escenario como lo menciona?
En nuestro caso pagamos por producción y una persona puede sacar hasta 10,000 o 12,000 córdobas al mes sin horas extras. Cada quien trabaja y gana por lo que produce en el día. Y encima hay incentivos de producción, por asistencia, antigüedad y planes de competencia a lo interno. Y así cada uno se preocupa de hacer su propio dinero.
Yo quiero que ellos quieran ganar su dinero y que ganen mucho. Nosotros abrimos las puertas desde temprano para quienes puedan aprovechar
el tiempo.
Ya si ellos quieren ir al baño, no quieren hacer nada o ponerse las pilas y trabajar bastante, esa es una responsabilidad de cada quien. Esto es como un negocio. Nosotros les compramos todos los productos que ellos puedan producir y ellos vienen porque quieren ganar dinero. Su horario es una semana de 45.5 horas entre lunes y viernes.
Se contempla que para 2025 se desmantele en Nicaragua el régimen de zona franca, ¿se están preparando ustedes para ese tiempo?
La verdad no. Ni lo pensamos aún. Mientras esté lo vamos a aprovechar y si llegase a acabar pues veremos qué más haremos. Pero Muebletex como empresa no dejará de existir, ya sea que hagamos otros productos, tengamos otra forma de operaciones, pero la idea es seguir creciendo y estar comprometidos con el desarrollo de esta mano de obra que ha sido vital para cumplir cualquier objetivo.
¿Cuál es su valoración sobre el clima para hacer negocios en Nicaragua?
Excelente, yo empecé desde cero en Nicaragua. Llegué un año antes de abrir las operaciones de Muebletex que fueron en 2006 y no sabía nada. Empecé sin experiencia alguna. Vine con la misión de invertir en alguna cosa pero no sabía qué. Yo elegí a Nicaragua y vine en un momento de muchas facilidades y del boom de zona franca. Entonces se dio la oportunidad de juntar todos los factores para hacer de esta empresa un éxito. Nos ubicamos en un lugar estratégico y las facilidades apoyan a crecer.
En la actualidad exportamos unos cuatro contenedores de productos, de los cuales el 99 por ciento está dirigido a Estados Unidos y mantenemos expectativas de seguir creciendo en este país y para 2017 esperamos ampliar aún más el área de trabajo que actualmente se acerca a los 15,000 metros cuadrados y seguir en ese reto que nos llena de tanta emoción y expectativa.
¿Cómo se sintió cuando Anitec lo reconoció el año pasado por su labor y desarrollo de un sostenido modelo de negocio?
Me sorprendió y muy alegre la verdad, porque estamos muy orgullosos de lo que tenemos aquí. A veces estamos un poco ocupados, porque no hay otra empresa que haga lo que nosotros hacemos, la mayoría hace ropa y se beneficiaban de los TPL (beneficio preferencial arancelario caducado). Somos un poco diferentes que otros y seguro que estamos creciendo. Ese reconocimiento vino a afirmar la gestión que se hizo de un trabajo adicional entre 2014 y 2015, que experimentamos fuerte aumento en todo. Estamos creando algo que en Nicaragua no existía, solo en China.
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US$18.8
millones ha percibido Nicaragua por las exportaciones de forros para muebles, entre enero y octubre de 2015, según estadísticas del Banco Central de Nicaragua. La cifra muestra un aumento de 59 por ciento si se compara con los 11.8 millones de dólares del mismo período en 2014.
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