Desde las primeras elecciones democráticas celebradas en España el 15 de julio de 1977, a la muerte del dictador Francisco Franco, han pasado ya once legislaturas, en las que normalmente se turnaron en la Presidencia del Gobierno los dos partidos hegemónicos durante estos casi 40 años, el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), sin grandes dificultades, ya que la ley electoral fue hecha para favorecer un bipartidismo que funcionó a la perfección.
Pero las elecciones del pasado 20 de diciembre, que darían lugar a la duodécima legislatura, han deparado unos resultados más que sorpresivos, ya que la entrada en la contienda electoral de dos nuevos partidos nacidos a raíz de la crisis económica de los recién pasados años 2009 al 2011, que dio lugar a una caída del empleo y una recesión económica importante, con cierre de empresas, complementado por casos de corrupción grave que involucraron a dirigentes de los partidos tradicionales, originaron en la población una serie de movimientos que captaron el descontento y la inconformidad de los ciudadanos ante tales cuestiones.
Es cuando aparecen en el escenario los partidos emergentes llamados Podemos, liderado por Pablo Iglesias y Ciudadanos, con Albert Rivera como líder, el primero con un claro matiz izquierdista, antisistema, populista, demagógico y de corte chavista de tipo revolucionario y el segundo nace por la derecha —centro derecha— precisamente por el problema catalán anclado en el secesionismo al que Ciudadanos se oponían rotundamente y que aprovecha el hartazgo de la población que votaba al PP por sus casos de corrupción en los que se han visto involucrados cargos de la cúpula del citado partido.
Y es así como previamente a estas elecciones ambos movimientos, casi en paralelo van cogiendo fuerza y nutriéndose de antiguos votantes de los dos partidos clásicos del arco político, alimentado esto con lo que me referí antes del descontento y pérdida de credibilidad en la casta, como llama la gente de Podemos a los dirigentes tanto del PP como del PSOE y durante los meses previos a las elecciones ambos partidos emergentes presionan fuertemente junto con grupos de la sociedad civil y consiguen adeptos a sus causas y unido al hecho que ambos líderes, de los dos partidos emergentes, son jóvenes profesionales con muy buen verbo y buen aporte de carisma, lo que logra conquistar al votante joven y al enfadado por el desempleo, los desahucios y otras causas que influyeron poderosamente en los resultados electorales.
Como sabemos las elecciones las ganó el Partido Popular, con un 28.72 por ciento del voto y consiguió 123 diputados, le sigue el PSOE, con 22.01 por ciento del censo electoral y logra 90 escaños, seguido por Podemos, que se presentó en varias alianzas con plataformas del mismo tipo, logrando un total de 20.66 por ciento del voto y 70 diputados. Luego le siguen otra serie de partidos nacionalistas, como el PNV Vasco, Esquerra Republicana de Cataluña, Libertad y Democracia también catalán cuyo líder es el cuestionado Artur Mas, candidato frustrado a la reelección en la Presidencia de Cataluña, con lo que se presentó el problema de quién tiene que formar gobierno.
En realidad el partido ganador fue el PP, que tuvo el mejor resultado de estas elecciones, sacó el mayor porcentaje de votos y el mayor número de escaños con 123, a una distancia de 30 diputados del segundo que es el PSOE, con 90, y a 50 escaños de Podemos y a 63 de distancia de Ciudadanos. Pero debido al sistema parlamentario que rige en España, el PP no tiene los votos suficientes en escaños como para poder gobernar en solitario, ya que para ello necesita al menos 176 de los de los 350 que se compone la Cámara y tiene que buscar alianzas para gobernar junto con otros para mantener una cierta estabilidad parlamentaria y poder sacar adelante las leyes que necesita para gobernar. Pero aquí está el meollo de la cuestión: ninguno quiere darle sus votos para la formación del gobierno.
Cada uno quiere ser la cabeza de este rompecabezas electoral, pues el PSOE no está dispuesto a votar al P.P y menos aún Podemos, por ser las antípodas de la derecha, con lo que el panorama se enreda cada día que pasa. En el PSOE su cartel de cabecera, Pedro Sánchez, manifiesta que no votará de ninguna de las maneras por Rajoy, candidato de continuidad del P.P y se escuda en que el arco parlamentario que salió de las elecciones no quiere un gobierno de derechas y que se votó por el cambio, pero para que el PSOE pueda formar gobierno tiene que unirse con Podemos y otros grupos de la izquierda nacionalista, el partido que le comió votos por su flanco izquierdo y que para mayor inri, está dispuesto a otorgar un referéndum a los catalanes para que decidan si quieren separarse de España. Y aún más los barones del PSOE, no avalan una alianza con Podemos, si no renuncia al otorgamiento del referéndum que tiene en su programa para que los catalanes decidan sobre su separación de España.
En definitiva, a estas alturas del tiempo, nueve días después de las elecciones del 20 de diciembre, nadie sabe lo que va a pasar, es decir siendo el PP el partido ganador, su situación de cara a continuar en el gobierno lo tiene muy complicado y difícil por mor de la negativa de los otros a darle la oportunidad de seguir dirigiendo el gobierno de la nación a la que en estos últimos años dos años ha sacado de la complicada situación económica en que se encontraba envuelta y que ha conseguido con mayores esfuerzos, ajustes y sacrificios y la ha colocado entre los países que más crecen en la Unión Europea.
España está saliendo del hoyo en que la dejaron los socialistas después del gobierno de Zapatero, y ha encontrado el camino que la está conduciendo a mejores derroteros, generando riqueza, creando empleo de calidad, mejorando su PIB y todos sus indicadores económicos. Por ello creo que se debe dar una nueva oportunidad a este gobierno para que complete la tarea y siga cumpliendo sus deberes y para ello es menester que los demás contendientes de esta lid electoral deben poner por encima los intereses de España sobre los propios de cada partido, que es lo que se está viendo con estos vaivenes post electorales.
El autor es abogado.