Las tendencias económicas en el año 2015 han mostrado ser contradictorias. Por el lado de la demanda, las exportaciones finalizaron el año con una caída de 7.7 por ciento en valor y de 4.7 por ciento en volumen. Esto representó una profundización de la tendencia el debilitamiento y declinación de las exportaciones que se observa después de 2012.
Después de 2012 se producen dos fenómenos: primero, el comercio mundial se desacelera, y segundo, el boom de las commodities se revierte y el precio de los productos básicos, que mantuvo una tendencia ascendente desde 2004, inicia una tendencia declinante.
Por otra parte, en 2011-2012 se produce un brusco incremento de las fuentes de financiamiento externo: remesas y otras transferencias corrientes, cooperación externa, inversión extranjera directa y crédito petrolero.
Este incremento, que llevó a dichas fuentes desde un promedio anual de 2,094 millones de dólares en 2007-10 a 2,894 millones en 2011-14, significó un impulso importante a la demanda interna, que espoleó la tasa de crecimiento económico. Pero después de alcanzar un máximo en 2012, la tasa de crecimiento de estas fuentes se desacelera poco a poco.
En 2015, la balanza de pagos al III trimestre, publicada el 30 de diciembre, mostró las transferencias corrientes, que crecieron a una tasa del 5.6 por ciento entre 2010 y 2014, solo estaban creciendo al 1 por ciento.
En 2015 también se produjo el colapso del crédito petrolero, que se contrajo en más de un 50 por ciento, mientras que, al III trimestre, también la Inversión Extranjera Directa había caído en 10.7 por ciento respecto al III trimestre de 2014.

Parte importante de las entradas de capital en el periodo 2011-2014 y de 2015 corresponden a “errores y omisiones” o “capital no determinado”, y que esta partida, como promedio de dicho periodo, en términos de porcentaje del PIB supera en poco más de cinco veces el promedio de los restantes países centroamericanos.
Si estas discrepancias residuales de la balanza de pagos en términos de ingresos o salidas netas de capital son muy grandes, los países deberían preocuparse, porque detrás de las mismas podrían encontrarse también flujos de capital ilícitos.
Finalmente, dado que las importaciones restan al crecimiento económico anual, con las mismas representando un 59.3 por ciento del PIB, un crecimiento de las mismas en términos reales del 15 por ciento, como el que se muestra al III trimestre, significa restarle al crecimiento del PIB nada menos que 8.9 puntos porcentuales.
Por el lado de la producción, en las recién publicadas Cuentas Nacionales trimestrales al III trimestre 2015 se observa la desaceleración de la mayor parte de los sectores.
La ganadería pasa de crecer 1.7 por ciento al III Trimestre de 2014 a -0.6 por ciento en el III de 2015. La minería pasa del 9.8 por ciento a -12.2. La industria manufacturera, del 6.2 por ciento a -1.6. El comercio, de 4.9 por ciento al 4.1 por ciento. Hoteles y restaurantes del 7.3 por ciento al 3.7 por ciento. La intermediación financiera de 12.1 por ciento a 7.3. Transporte y comunicaciones de 10.1 por ciento a 4. Otros servicios de 7.5 por ciento a 3.1.
El único sector que muestra un auge es el de la construcción, que pasa de -4.9 por ciento a 26 por ciento, pero este sector solo representa el 4.8 por ciento del PIB. Dado el peso de los diferentes sectores en el PIB, estas tasas de crecimiento solo asegurarían un crecimiento de la economía del 3.7 por ciento.
El secreto de lo que ocurrirá con el crecimiento económico en 2015 lo guarda la agricultura, el sector con mayor peso individual en el PIB, cuyo verdadero desempeño productivo, después de dos años consecutivos de sequía, se ha mantenido como un verdadero secreto de estado, porque el BCN, después de 52 años, sencillamente dejó de publicar cualquier indicador productivo agrícola.