Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, un ser poderoso y siniestro dominaba el lado oscuro de la Fuerza. Misterioso, tenebroso, de respiración lenta y áspera. Una larga capa negra ondea colgando de su cuello y sobre su cabeza un casco sombrío no deja ver más que algunas rendijas de las que surge una voz carrasposa y tétrica: “You don’t know the power of the dark side”. En la mano derecha lleva su sable de luz iluminado de rojo carmesí. La sombría y pesada figura se mueve lentamente.
De pronto, un aviso de su teléfono interrumpe la imagen siniestra. El tono de un pajarito silbando suena desde uno de los bolsillos de su cinturón. Se quita la máscara, los guantes e inmediatamente revisa la notificación y empieza a escribir. Se acabó el terror de aquella criatura. Hace más de treinta años que Alejandro Flores, el hombre del traje oscuro vio por primera vez una película de Star Wars, y hoy, a los 40 años, tiene un negocio de costura: fabrica mochilas y bolsos y sigue vistiéndose como Darth Vader, aquel personaje que le marcó la vida.
Alejandro Flores no es el único “loco” por Star Wars. También está enganchado por la saga el astrónomo aficionado Julio Vannini y lo está Hernaldo Flores, psicólogo de 25 años, a quien sus propios colegas le han diagnosticado trastornos por su compulsión al coleccionar sobre el tema.
Julio Vannini vio de niño por primera vez aquella película de la que tanto hablaban: efectos especiales, guerras y el espacio. Magia para la mente de cualquier infante. También, casi treinta años después, quedó marcado por la ciencia. Se hizo astrónomo aficionado.
Hernaldo Flores, el psicólogo, tiene ya más de 340 piezas de toda clase de personajes. Cuando niño sus limitaciones económicas hicieron que tener una de esas figuras fuera una ilusión. Creció, estudió, trabajó y ahora exhibe orgulloso su colección.
EL HOMBRE DEL TRAJE
Cada vez que Alejandro Flores se viste de Darth Vader es como si se trasladara a aquella galaxia muy muy lejana. Saca al niño que lleva en su interior cuando se cubre con aquel traje siniestro. El hombre de negro y de voz tétrica fue quien le llamó la atención siempre, desde que, siendo un niño, en algún tiempo entre los años setenta y ochenta vio por primera vez la película de Star Wars.

“Empecé como todos, viendo las películas originales desde chiquito. Siempre me identifiqué con el personaje de Darth Vader y dije que algún día lo iba a comprar (el traje)”, recuerda Flores, pero navegando por internet se enteró de que el precio de este iba de los ochocientos a los mil dólares, algo imposible para él.
Sin dar tregua empezó a buscar páginas en internet para ver cómo podía fabricar el traje él mismo. “Tengo un taller de costura, que es mi negocio, y ahí fue donde confeccioné toda la parte del traje. Con la ayuda de otros amigos hice las otras piezas”, cuenta Alejandro Flores. De todo su traje, la máscara es original, el sable y los guantes son originales y el resto, fue hecho por él artesanalmente.
Vivir en la Luna
En 1977 se estrenó la primera película de Star Wars, el Episodio IV-Una nueva esperanza, y marcó la vida de muchos niños cuya fascinación se volvió el espacio y su sueño en ese entonces era convertirse en astronauta, como sucedió con el pequeño Julio Vannini.
Como cualquier niño de la época, cuando salieron las series originales, estaba entusiasmado por todo el tema del espacio, eran atractivos para él los efectos especiales y la idea de tener aventuras en el espacio. “Desde ahí quedé fascinado con eso, como muchos de los muchachos de mi generación. Inspiró mi fascinación por el espacio, por la idea de viajar más rápido que la luz y todas esas aventuras que te ponen ahí”, afirma Julio Vannini, de 41 años. Sus amigos aún le dicen que está “loco”, que madure, que deje de “vivir en la Luna”. Pero, para Julio Vannini, la Luna es un buen lugar para vivir.
Star Wars para él fue una inspiración para amar el espacio. Muchos años después de ver las primeras películas se convirtió en astrónomo aficionado y ahora ha transmitido la pasión por la película a su esposa e hijos y asegura que son una familia perteneciente a “El lado oscuro de la Fuerza”.
LAS COLECCIONES
Cuando el primer episodio fue estrenado Hernaldo Flores ni siquiera había nacido. Fue en los años noventa que escuchó sobre la película, famosa por sus efectos especiales, y vio el Episodio I: La amenaza fantasma. Luego empezó a investigar, vio las películas originales y se puso al tanto de toda la historia de Star Wars. “Después de que vi las películas empecé a ver figuras de acción, pero era un niño y mi mamá no tenía las posibilidades para comprarme esas cosas”, cuenta Flores.
“Ala, qué carísimo”, se lamentaba. Miraba las figuras y le ilusionaba poder tener una, pero no lo veía alcanzable. Creció, pudo comprarse su primera figura y se sintió satisfecho. “Con una está bueno”, se decía, luego de comprar aquel muñeco, que le costó cincuenta córdobas, cuando en ese tiempo costaban unos ocho dólares.
Después más personas empezaron a ofrecerle figuras. Comenzó a trabajar y cada vez compraba más cosas: en las tiendas, en los mercados o incluso encargaba juguetes a personas que hacían viajes a Estados Unidos.
“Mi mamá me decía que invertía demasiado tiempo y dinero, porque a veces incluso me salía de clases para ir a comprar cosas”, cuenta Hernaldo Flores. Y su papá asegura que lo ha apoyado mucho, cuando tiene una exposición y necesita movilizarse, él es quien lo apoya económicamente.
Al principio pensaba que era el único “loco” que hacía esas cosas, pero luego de que empezó a ir a exposiciones conoció a gente que, como él, coleccionaba objetos de la película de la guerra galáctica, como Alejandro Flores, conocido dentro del gremio como “Darth Vader”, con quien no solo comparte el apellido, también la pasión.
Alejandro Flores tiene unos dos años de estar coleccionando objetos, pero tiene cinco de haber creado su traje del tenebroso Vader, con el que asegura ha bajado algunas libras por todo lo que suda cuando lo usa, normalmente cuando hace las exposiciones de su colección o cuando va a los estrenos. Una de las cosas que más disfruta es ver a los niños correr emocionados hacia él, aunque asusta a algunos, y otros más le reclaman que por qué se hizo malo. “¿Y qué le vas a contestar a un niño cuando te pregunta eso?”, dice. Para el preestreno de la película, Flores, como de costumbre, se vistió de Darth Vader, tenía sus entradas desde hace dos meses.
Flores, es otro “loco”. “La mayoría de las cosas que comprara siempre eran de Darth Vader. Y como mis amigos ya sabían llegaban y me decían ‘tomá, aquí te traje’”, cuenta. Caminan escarbando en jugueterías, mercados y aprovechan las promociones de comiderías cuando sacan colecciones de juguetes de la película. Cargadores para celular, figuras de acción, naves de toda clase y tamaño y hasta dispensadores de dulces. “No es cuestión de querer cada vez más y más, es que querés tener todo lo de la película”, afirma Alejandro Flores. En su computadora tiene enciclopedias y toda clase de información sobre la película; también tiene los VHS de las primeras producciones de Star Wars.
Según Hernaldo Flores, tiene un poco del afán de coleccionar en la sangre, pues su hermana colecciona muñecas pequeñas, su mamá colecciona muñecas grandes, su hermano objetos de los Simpson y él de Star Wars. Muchas veces también resulta un ingreso, cuando lo contratan para exhibiciones o cuando quiere vender alguna pieza que tiene repetida.
Le ha afectado económicamente, lo acepta, pero su colección le provoca una satisfacción indescriptible, cuando las personas se le acercan mientras está exhibiendo y le dicen “mis respetos” o “qué genial cómo pudiste hacer esto en tan poco tiempo”.
“Me dice la gente que yo que soy psicólogo me ayude, porque es un vicio. Me dicen que reprima ese deseo, mis compañeros de trabajo, mis profesores”, dice Hernaldo Flores. “Hermano, cuando vos contraés eso… ¿vos sabés lo que es un trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad? ¿Por qué no tratás de trabajar eso en vos?”, le dicen. Pero para Hernaldo Flores es satisfactorio.
“Star Wars para mí es más que una película. Es una cultura mundial. Es algo que une a muchas naciones. En cualquier parte del mundo hablás de Star Wars. Yo agarro un bus y voy cargando naves enormes con orgullo”, concluye.
