Con estas dos palabras un distinguido politólogo, y realmente lo es, el doctor Orlando López-Selva (OLS), ha definido a algunos seguidores del chavismo que en las pasadas elecciones en Venezuela dieron un rechazo a ese sistema de gobierno.
“Cuando los poseedores del poder total se sienten amados, no disciernen quien esconde un odio arropado o una hipocresía pancista”, afirma el analista OLS al enfocar la derrota del chavismo.
A través de nuestra historia hemos usado otros calificativos como el de “cepillos” para definir aquellos funcionarios o seguidores que han caído en el servilismo y que aprovechan llenar su panza con el gobierno de turno.
En el anecdotario político se menciona a un político granadino que en tiempos del fundador de la dinastía dijo que “si fuera mujer, le tendría un hijo al general”.
En la década de los setenta un grupo de hipócritas pancistas escribieron una frase en una de las columnas del pequeño puente, que une el bulevar de la carretera a Masaya con Tiscapa, que decía “Somoza for ever”.
Tres meses antes de la caída del régimen, durante una manifestación de empleados públicos, se escuchaba a los corifeos del último dictador coreando la frase “¡no te vas… te quedás!” a sabiendas que sus días estaban contados.
Meses después muchos de ellos engrosaron las filas de los adversarios y hasta llegaron a ser combatientes y hasta dirigentes de la Contra.
La hipocresía pancista en la política nicaragüense se ha convertido en una epidemia, sobre todo cuando se acercan los periodos electorales. Surgen especímenes camaleónicos que arropados de oportunismo se infiltran, o se enquistan para obtener beneficios a costa de la ingenuidad, inocencia o ignorancia de los seguidores.
Son innumerables los casos de legisladores que ocuparon curules a través del voto de la oposición y terminaron aliándose con el oficialismo en una clara manifestación de oportunismo, descaro o vivianada como decimos en buen nica.
En los años ochenta surgieron “los bucaneros” recibiendo “cañonazos” como bien lo calificó un alto prelado de la iglesia, y los seguiremos encontrando porque “la calle está dura” como dijo un magistrado.
Si bien es cierto que el triunfo de la oposición en Venezuela crea nuevas oportunidades en la clase política criolla, también deja muchas lecciones, no solo al oficialismo que creyó que a través de las dádivas y prebendas iba a comprar el voto de los electores sino también a la clase opositora que debe estar consciente que la política es un juego de negociación y no de imposición, como advierte OLS.
El servilismo es uno de los peores males en la política, y por eso no es correcto dejar el ejercicio de esta ciencia solo en manos de políticos, para no repetir los mismos errores de la historia, sino abrir un abanico de oportunidades a jóvenes que creen en la democracia y los valores cívicos
Dentro de todo este sombrío panorama hay una luz al final del túnel al conocer a más jóvenes, activos, y polémicos en las aulas universitarias y en los organismos de sociedad civil, que estudian y practican política, no como una materia más, sino como lo que realmente debería ser, una ciencia, que como bien define OLS, es saber distribuir el poder en instituciones regidas por la legalidad, y la legitimidad… y que “el buen político no es el que acumula más poder sino que el que sabe usarlo para beneficiar a los demás”.
El autor es docente de periodismo, derecho y ciencias políticas.