Siempre escucho y leo las opiniones de diferentes responsables de organismos e instituciones no gubernamentales hablar del problema de la educación en los países en vías de desarrollo, algunos refiriéndose a Nicaragua.
Como por ejemplo la responsable de PNUD en Nicaragua asegura que el problema en este país es de educación, Funides en un anuncio publicitario asegura que debemos invertir en educación, porque uno de los problemas en Nicaragua es la educación.
Pero, ¿A qué educación se refieren?
Los más probable es que se refieran a que hay que brindar educación a todos y todas los niños, niñas, adolescentes, adultos, en cualquiera de los sistemas y subsistemas educativos del país, con calidad.
Pero a lo que se refieren se está haciendo y además se está buscando como mejorar continuamente la calidad a través de un sinnúmero de estrategias, es decir educación hay y hay para todos, lo que se necesita es una educación para la vida.
A juicio de expertos la educación en sí no es el problema, el problema es qué tipo de educación se brinda y qué aprendizajes requieren los educando, la sociedad en su conjunto para su desarrollo y lo que se requiere es una educación pertinente, especialmente en su aspecto productivo, pretendiendo adecuar lo que se ofrece desde la educación formal o no formal a la demanda potencial del futuro del párvulo o del mercado laboral, y no una educación que no facilita la aplicación a la realidad, una educación, que no desarrolla en los estudiante las capacidades, habilidades y competencias para la vida.
Una vez que los universitarios egresan de sus carreras se encuentran en la misma situación que en la que estaban una vez que ingresaron, excepto por un título que antes no tenían. Pero si no consiguen empleo, no tienen la posibilidad de hacer nada más, de emprender una idea, de crear algo nuevo, de innovar nuevas formas de ganarse la vida, es decir, los estudios son un pasaje teórico obsoleto que fue necesario y pertinente hace veinte o 25 años cuando no existía tanta información a través de distintos medios, pero hoy en día, la genialidad está en hacer, emprender, generar riquezas, crear empleos, contribuir al desarrollo local, regional.
En lo personal conozco muchos jóvenes que estudiaron su bachillerato, concluyeron la universidad y su vida sigue igual, se dedican a lo mismo, no tienen perspectiva de independencia, deliran con encontrar el empleo de sus sueños, cuando los informes señalan que uno de los principales problemas de la economía es el desempleo, en lugar de ir creando aunque sea una idea de negocio, de empresa.
Por esta razón Benjamín Franklin decía: si no luchas por tus sueños, alguien te contratará para que luches por los de él. En cambio hay una lista publicada en la página de Univisión de los millonarios que no fueron o no terminaron sus estudios en la universidad tales como Steve Jobs, Bill Gate entre tantos, mientras otros estudian sus carreras como un requisito social, dedicándose desde antes de sus estudios o lo que les importa para generar sus ingresos necesarios para el estilo de vida que quieren tener.
Escuché a una docente en una universidad que le decía a los estudiantes: ¿Cómo van hacer cuando estén de gerentes de esa gran empresa, con ese grupo numeroso de empleados por conducir? Me asomo a la calle y me pregunto, ¿cuál empresa, cuáles empleados?, nosotros somos un país joven, tenemos que construirlo; así se educa en Japón, en Singapur, en Suiza donde todo está hecho y usted se asoma a la calle y sorpresa ¡ahí están las empresas, los edificios, grandes corporaciones, los empleos. Hay que ser realista, pero propositivo.
En este mismo medio he encontrado noticias económicas en las que revelan que un vendedor de cocos en la carretera a Masaya, una vendedora de frutas o verduras de las calles de Granada, entre otros tiene un ingreso de entre 500 y 800 córdobas diarios hasta la mitad del día, entre tantos ejemplos son negocios rentables y lo serían más si se fuesen formalizando, esto conduce a la idea de que las cosas que parecen insignificantes son una fuente inmensa de hacer riquezas.
Decía Rockefeller: la diferencia entre la gente que tiene éxito en los negocios y los que no, es que estos ven las oportunidades donde nadie más las ve. Hay que abrir los ojos de las futuras generaciones hacia el emprendedurismo con un enfoque formal en términos económicos y creadora, con piquetes de nacionalismo, con visión para el futuro.
Esta educación debe hacerse desde el hogar, desde los medios de comunicación y los centros de enseñanza, según Robert Kiyosaki hay que enseñar educación financiera a los niños y jóvenes.
Y recomiendo que lean el libro Padre pobre Padre Rico.
El autor es docente universitario