El presidente Nicolás Maduro y los principales funcionarios del gobierno venezolano se han dedicado los últimos días a atacar la reputación del líder opositor, Luis Manuel Díaz, asesinado el miércoles pasado en un mitin político, suceso que los chavistas reducen a un “ajuste de cuentas” entre bandas de delincuentes, mientras la oposición acusa al oficialismo.
El hecho, que ha sido condenado por la OEA, ONU, la mayoría de gobiernos de América y Europa, opositores latinoamericanos y organismos de derechos humanos como Amnistía Internacional (AI), enluta la organización de las elecciones legislativas convocadas para el próximo 6 de diciembre, en las que la oposición parte como favorita.
Díaz murió a causa de un disparo que recibió al finalizar un acto de campaña electoral en Altagracia de Orituco, en el estado Guárico (centro de Venezuela). En el mismo mitin estaba presente Lilian Tintori, esposa del líder opositor encarcelado, Leopoldo López, quien el jueves denunció que querían matarla a ella.
El diputado y candidato a la reelección por la alianza oficialista Gran Polo Patriótico, Freddy Bernal, afirmó que la muerte del opositor es usada para “enlodar” la campaña electoral venezolana.
“La derecha quiere utilizar un hecho delictual (delictivo) para enlodar una campaña política, que a pesar de lo que vayan a hacer en los próximos diez días, no la van a poder perturbar”, dijo el diputado.
Añadió que la responsabilidad de la seguridad del mitin era de la plataforma opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
CAMPAÑA DE LA DERECHA
Maduro ha acusado que sectores de la derecha nacional e internacional, que temen una posible derrota en las parlamentarias, han reforzado una campaña para responsabilizar al oficialismo de la muerte de Díaz y otros actos violentos.
El jefe de campaña oficialista, Jorge Rodríguez, anunció el jueves que por el asesinato eran buscados dos hombres que forman parte de una banda conocida como “Los Plateados”, a la que pertenecía Díaz y con quienes tendría conflictos.
El diario El País en su edición digital publica que el gobernador del estado Guárico, el oficialista Ramón Rodríguez Chacín, ha dado detalles sobre las supuestas andanzas de Díaz, a quien llamó por su apodo “La Crema”.
Rodríguez mencionó también la estadía de Díaz en una peligrosa cárcel estatal, la Penitenciaría General de Venezuela, y su relación con un alcalde opositor perteneciente a Voluntad Popular, el partido político que lidera desde la cárcel López, según el diario.
“MALA FE”
La canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, en su cuenta de la red social Twitter dijo: “Pretender vincular un asesinato por encargo entre bandas criminales con el proceso electoral venezolano evidencia además de mala fe, desesperación”.
En otro mensaje señaló que “es deplorable también el apoyo que brinda el Departamento de Estado de EE. UU. a las bandas criminales conectadas con la oposición venezolana”. Esto en alusión a que el gobierno estadounidense condenó el asesinato del opositor.
La condena de Estados Unidos fue secundada ayer por más países latinoamericanos: Brasil, Colombia, Perú, Uruguay, Costa Rica y Paraguay.
“Brasil rechaza firmemente el uso de todo tipo de violencia que pueda afectar el buen desarrollo del proceso electoral”, reza un comunicado del gobierno brasileño.
También el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay repudió la muerte y confió en que se lleve a cabo una investigación, además de “garantizar la libre expresión” y a evitar “la incitación a la violencia”.