El Banco Central de Nicaragua implementó, casi un año atrás, una serie de revisiones de gran envergadura, efectuadas de manera bastante apresurada, a las Cuentas Nacionales del país.
Las mismas pusieron de manifiesto la carencia de un sistema adecuado de recolección de datos, de actualización periódica, y sobre todo, de control de calidad de las Cuentas Nacionales.
El presidente del instituto emisor se comprometió a publicar una explicación metodológica exhaustiva sobre estos cambios en octubre de este año, pero incumplió.
Existen demasiadas cosas que el Banco Central tiene que explicar a los nicaragüenses, respecto a esta revisión. Analicemos solo algunas:
Tomemos como punto de partida la discrepancia en el valor agregado de las zona franca para el año 2013. La revisión implicó que el valor agregado o PIB de zona franca del año 2013 medido en dólares pasase de 989.7 millones de dólares antes de la revisión, a 524.9 millones después de esta. Se trata de una reducción de gran envergadura, del orden de 464.7 millones, o de un 47 por ciento.
Se nos dijo que lo que ocurrió fue una reclasificación de las empresas del régimen, para diferenciar a las empresas propiamente maquiladoras, de las empresas no maquiladoras (full package).
Pero esta diferenciación solo afecta, metodológicamente, la forma de registro de las exportaciones e importaciones de ambos tipos de empresas, pero no tiene por qué cambiar, en principio, ni el valor agregado, ni el saldo en cuenta corriente de zonas francas, y menos aún en semejantes magnitudes.
Existe otra opción, y es que en el PIB de las industrias de zona franca, que se registra en el Sector de la Industria Manufacturera, solo se registre ahora el PIB de las Empresas propiamente manufactureras, pero no el de las Empresas no manufactureras que han venido operando en las zonas francas.
El valor agregado de estas últimas se registraría ahora en el sector de actividad económica correspondiente. Esto se reflejaría en una disminución del valor agregado de zonas francas, y en un aumento equivalente del PIB de los sectores en los que ahora se registra el valor agregado de las empresas no manufactureras, y significaría un cambio en la estructura sectorial de la economía.
Sin embargo, el PIB que aparece aumentando tras la revisión es el del café, granos básicos, otros productos agrícolas, pecuario, minas y, sobre todo, comercio.
La implicación sería que empresas de distintos sectores, muy diferentes a los que estaban contempladas en la Ley de Zonas Francas Industriales, se habrían estado cobijando bajo el alero de este régimen para evitar el pago de impuestos.
Otra posibilidad es que se estuviese sub-registrando, de manera masiva, el valor de los insumos y bienes de capital importados de las zonas francas.
El valor agregado en las zonas francas puede aproximarse como la diferencia entre el valor bruto de las exportaciones de las empresas de este régimen y el valor de los insumos importados. Si estos se estaban sub-valuando, por un monto de más de 400 millones, esto implicaría una reducción equivalente del valor agregado de zonas francas, lo cual representaría un error metodológico verdaderamente craso. Si este fuese el caso, debería reconocerse con franqueza.
Por otra parte, se nos dijo que se produjo una actualización conforme el Directorio de Empresas de Zona Franca 2012-13, pero el mismo desapareció inmediatamente después, de todos los sitios en que se había publicado.
Finalmente mientras, como hemos visto, el PIB de Zonas Francas de 2013 medido en dólares se redujo en 47 por ciento o 464.7 millones de dólares después de la revisión, el mismo PIB de zonas francas, medido en córdobas constantes, aparece incrementándose en 23 por cieno.
Para lograr esto, se ajustó drásticamente a la baja el deflactor implícito del PIB de Zonas Francas, de una manera que, sin la debida explicación, aparece como una revisión ad-hoc, dirigida a evitar que esta caída fuese manifiesta. El mismo fenómeno se observa el en el PIB total.
*Economista