El Barcelona, con un equipo lleno de suplentes y jugadores del filial, no pudo pasar ayer del 0-0 en el terreno del modesto Villanovense en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, con lo que tendrá que jugar un inesperado duelo de desempate a principios de diciembre.
El equipo azulgrana quería dejar definitivamente liquidada la eliminatoria contra un equipo de la tercera categoría del futbol español (Segunda B), pero el empate obliga a un nuevo partido entre ambos, esa vez en el Camp Nou de los catalanes, un premio merecido para los jugadores locales, que demostraron una gran motivación y combatividad para salir vivos del desafío.
A la baja obligada del astro argentino Lionel Messi, que continúa lesionado, se sumó la de los principales pesos pesados del equipo, ya que Luis Enrique decidió acudir a esta cita con 11 jugadores del primer plantel, habitualmente suplentes, y con cinco del filial, el Barcelona B.
Los hinchas del Villanovense no pudieron ver por lo tanto en acción ni a Neymar ni a Luis Suárez ni a Andrés Iniesta ni a las otras grandes figuras. Dani Alves, Ivan Rakitic y Marc-André Ter Stegen sí formaron parte de la expedición a tierras extremeñas, pero no jugaron.
COPA EN DICIEMBRE
El choque de desempate entre Barcelona y Villanovense y el resto de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey se disputarán en diciembre. El Real Madrid visitará entonces a un histórico del futbol español, el Cádiz, que como el Villanovense milita en la Segunda División B. De ese mismo nivel es el Reus, rival del Atlético de Madrid, y la Balompédica Linense, adversario del Athletic de Bilbao, el subcampeón de la última Copa del Rey.
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