Sinaloa, el estado mexicano donde nació el narcotraficante Joaquín «El Chapo» Guzmán y que da nombre al cártel más poderoso del país, fue el lugar escogido por el capo para esconderse desde que se fugó de una cárcel de máxima seguridad y ahora es escenario de diversos operativos de búsqueda que han provocado desplazamientos de habitantes en la sierra.
Un funcionario federal dijo a The Associated Press que a raíz de las investigaciones sobre su huida se enteraron de que, después de que escapó de su celda el 11 de julio por un túnel de 1.5 kilómetros de largo, Guzmán fue trasladado hacia el estado central de Querétaro, desde donde fue llevado en una avioneta a una zona montañosa de Sinaloa.
Por este motivo, en las últimas semanas la búsqueda se concentró en la sierra que está entre Sinaloa y el estado vecino de Durango, dijo el funcionario, quien habló con la AP bajo condición de guardar el anonimato por tratarse de una investigación en curso.
Las operaciones han estado encabezadas por elementos de la Marina mexicana, la dependencia que en 2014 capturó en el puerto de Mazatlán, también en Sinaloa, a Guzmán, quien se fugó por primera vez en 2001 de otro penal de máxima seguridad.
El gabinete de seguridad informó la noche del viernes 16 de octubre en un comunicado que «El Chapo» había huido de la última operación para localizarle y que había resultado herido, pero no en un enfrentamiento como algunos medios habían reportado.
«Para evitar su aprehensión, en días recientes el prófugo realizó una huida precipitada, que de acuerdo con la información recabada, le causó lesiones en una pierna y en el rostro», precisó la nota. «Es importante precisar que estas heridas no fueron producto de un enfrentamiento directo».
Los operativos para intentar recapturar al capo se han elaborado también a partir de información de inteligencia de agencias internacionales, según el ejecutivo. El gobernador de Sinaloa confirmó que todos están coordinados desde la Ciudad de México.
La búsqueda del narcotraficante está generando desplazamientos de la población en varias comunidades de esas montañas.
Según explicó a la AP Oscar Loza, un portavoz de la Comisión de Defensa de Derechos Humanos de Sinaloa, unas 300 personas de siete comunidades huyeron por miedo.
Alrededor del 6 de octubre su organización comenzó a recibir llamadas de vecinos de esa área entre Sinaloa y Durango que les pedían ayuda porque sus pueblos estaban bajo el fuego de la Marina y las fuerzas armadas no les dejaban moverse.
Loza dijo que la próxima semana tendrán una reunión con funcionarios federales con el fin de intentar conseguir ayuda para esos desplazados, los cuales se suman a los más de 25 mil desplazados internos que tienen contabilizados en Sinaloa y que han huido por la violencia.
Tras la fuga de «El Chapo» el 11 de julio de este año del penal de máxima seguridad del Altiplano, al poniente de la Ciudad de México, las autoridades comenzaron a investigar cómo pudo evadirse de la prisión a la vez que iniciaban la búsqueda del hombre considerado como uno de los narcotraficantes más poderosos del planeta.