Hubo una sensación desagradable en el único asalto de la pelea. Aquel golpe que llega y la gente piensa lo peor. Eusebio Osejo estaba aturdido, no veía ni ángeles ni estrellas, flotaba en una nube de colores. El volado de derecha sobre la guardia baja de izquierda impactó el rostro del Cascabel, que cayó por el impacto de un meteoro lanzado por René El Gemelo Alvarado.
Pero hasta el día del combate, este tipo bastante cómico, charlatán y frívolo, se paseaba alardeando de sus facultades y gran entrenamiento, mientras que René Alvarado estaba tan confiado como su oponente, sin embargo, su confianza no estaba en la superficie de las palabras, sino en el interior.
Cuando sonó la campana no hubo nada especulativo, todo fue una caldera y después de mandar un aviso con el volado de derecha, Alvarado repitió las mismas combinaciones en la confiada guardia diluida del que alguna vez se le consideró prospecto nacional en el boxeo. Ahora una lápida pesa sobre su carrera.
El Gemelo envió la derecha ensayada y silenció al Cascabel, el réferi Ramón González hizo el conteo y Osejo sorpresivamente se levantó para alargar su agonía. Sin variabilidad en el ring llegó nuevamente a pelear con un fajador nato, Alvarado lo volvió a acorralar sobre las cuerdas y golpeó el Talón de Aquiles de todo boxeador: el hígado. Con un gancho Osejo quedó de rodillas, buscando en qué sostenerse para no entrar en la desorientación completa. ¡No más!, dijo el réferi.
René El Gemelo Alvarado ratificó su evolución y espera regresar al sendero del éxito.
MÁS PELEAS
Jordan Reyes ganó por nocaut en el primer asalto a Mauricio Zamora, Bryan Pérez derrotó en una decisión unánime a Jordan Saldaña y Alexander Obando se impuso por decisión dividida a Oscar Amador. Además, Rafael Castillo ganó por nocaut en el quinto asalto a Miguel Corea y Guillermo Ortiz venció por decisión dividida a Martín Díaz, en la velada realizada en el Gimnasio de Telcor.