El cultivo de piña en Ticuantepe abarca unas 1,500 manzanas, según un diagnóstico de la Alcaldía del municipio, realizado en 2009, en el mismo se analizó un crecimiento de la producción. La prensa/J. Torres

Despalan bosques para sembrar piña

María Asunción Hernández, tiene 62 años. Nació y creció en la comunidad de la Francia I, en el municipio de Ticuantepe. Siembra piña desde que se acuerda. Su papá sembraba piña y el papá de su papá también.

María Asunción Hernández, tiene 62 años. Nació y creció en la comunidad de la Francia I, en el municipio de Ticuantepe. Siembra piña desde que se acuerda. Su papá sembraba piña y el papá de su papá también.

En estos años ella ha sido testigo de cómo se ha expandido el cultivo en esa zona, hecho que podría acabar con las reservas de agua y bosque del sitio, asegura el ecólogo Fabio Buitrago.

Según un diagnóstico del municipio de Ticuantepe, realizado por la Alcaldía de este municipio en 2009, su manto acuífero proporciona 35 millones de galones de agua diarios, que alimentan una parte de la capital.

Sin embargo, esa cantidad de agua podría disminuir por el despale y deforestación que ha crecido en los últimos días principalmente por sembrar piña, apunta Buitrago.

“La piña tiene un valor de mercado, genera dinero para la gente que es dueña de esas propiedades, pero generar dinero para ese dueño de propiedad significa dejar de infiltrar agua que beneficia a trescientos o cuatrocientos mil nicaragüenses en una parte de Managua. Entonces significa que se está reduciendo la disponibilidad de agua a consecuencia de la producción de piña”, asegura el ecólogo.

ES UN BUEN NEGOCIO

Y es que efectivamente la producción de piña constituye uno de los rubros que más le satisface a los productores de ese municipio capitalino, pues el clima fresco y la tierra fértil permite producirla todo el año.

Según Hernández, “una buena piña” puede venderse hasta en 12,000 córdobas el viaje que contiene sesenta docenas. Estos viajes se dan al menos dos veces a la semana y durante todo el año, si el productor es disciplinado para limpiar y abonar bien su fruto.

Y no solamente eso, “en los últimos años la mayoría de productores viejos se han ido, han vendido porque ya no quieren sembrar o porque el papá que era el que cultivaba ya quizás murió. Entonces la gente que compra y no puede cultivar alquila a otros y ellos han hecho desastres, botando palos y echando químicos. Yo quiero la tierra y más bien estoy sembrando menos, porque me da pesar que cuando se corta el palo el clima cambia y hasta los pajaritos se van”, cuenta la señora, dueña de dos manzanas y media en esta comunidad.

OTROS PELIGROS

El cultivo de piña es característico de la zona de Ticuantepe desde hace mucho y se ha expandido considerablemente con el paso del tiempo.

Lo dañino para el medioambiente, es que para que cada fruto logre crecer sano y producir, la tierra en que se siembra debe estar completamente limpia e incluso sin raíces.

Fátima Ayala es otra de las productoras de piña, quien comentó que hace poco su familia compró media manzana más de tierra para expandir la producción y tardaron dos semanas “cortando todo, destroncando y limpiando”.

Ayala asegura que en su “parcela” utilizan buenas prácticas de siembra, pero que sí sabe que otras personas usan químicos y tinturas en la producción de piña y que dañan el medioambiente.

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