Edmundo Jarquín

Ni que mueran, ni que maten

En uno de sus periódicos comentarios en Radio Corporación, y que también publica por las redes sociales, el diputado Enrique Sáenz tuvo una expresión que certeramente recoge lo que estoy seguro es sentimiento de la casi totalidad de los nicaragüenses: “Ni que policías mueran, ni que policías maten”.

Recojo la expresión como título de este artículo, por la muerte del joven oficial de la Policía Nacional (PN), Kevin Valle, en los incidentes de violencia de esta semana en que han derivado las protestas en la Mina El Limón.

El comentario de Sáenz fue a raíz del discurso de Ortega hace pocas semanas, con motivo del aniversario de la PN. En su intervención, lejos de formar parte de esa legítima aspiración nacional —ni que policías mueran, ni que policías maten— la emprendió contra quienes denunciamos al “pistolero de Metrocentro”, estableciendo un odioso contraste con los policías asesinados en Punta Gorda, Caribe Sur, como si alguien se hubiese alegrado de ese asesinato. De manera muy directa dijo que quienes reclamaban sanción para el pistolero no hacían lo mismo en cuanto a los asesinos de los policías, en un burdo intento de dividir al país entre amigos y enemigos de la PN.

Corresponde preguntarnos de qué siembra es la dolorosa cosecha de El Limón.

Las máscaras, morteros y garrotes que hemos visto en las protestas del poblado minero, son parte de la cultura política que el orteguismo ha venido diseminando por todo el país desde hace mucho tiempo.

Tenemos hechos recientes de uso de esa forma de violencia por el orteguismo. Es lo que ocurrió hace poco cuando estudiantes de dos diferentes recintos universitarios que demandaban elecciones estudiantiles democráticas, fueron acallados a palos y morterazos por las turbas movilizadas por el orteguismo, con escenas de vehículos quemados no muy diferentes a las que hemos visto en la Mina El Limón. Podríamos hacer un inventario de hechos semejantes, con saldo de muertos y heridos que han puesto quienes se oponen al autoritarismo de Ortega.

Comparto el dolor que manifestó la jefa de la Policía en el sepelio del oficial muerto, en que calificó de vándalos y delincuentes a los participantes en las protestas que derivaron en violencia, pero no compartimos la falta de imparcialidad de la institución policial que dirige cuando bajo su tolerancia, y a veces complicidad, son las fuerzas de choque del orteguismo las que conducen a actos vandálicos y delincuenciales. Basta recordar, aunque no son todos, los casos de los jóvenes de #ocupaINSS, apaleados y robados en las narices de la Policía, o los muertos de El Carrizo.

Una vez más, Ortega ha dividido a la sociedad con encono, mientras desde el Gobierno ha seguido promoviendo la cultura de la violencia.

El encono, y la violencia como método de protesta, constituyen una combinación explosiva cuya deriva en más encono y más violencia aún estamos a tiempo de atajar. La principal responsabilidad es del Gobierno que está en la causa del deterioro de la imparcialidad y la institucionalidad de la PN, y en el cierre de los espacios para la protesta pacífica.

Para atajar esa deriva peligrosísima hay que establecer bien las responsabilidades. Que algunos dirigentes empresariales busquen la responsabilidad en partidos políticos de oposición y en los poquísimos medios de comunicación independientes que todavía quedan, es equivocarse. Y decimos algunos, porque cuando el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) en el Día del Empresario, se refirió a la Policía y el deterioro institucional electoral, con un enfoque semejante al de este artículo, fue ovacionado por la gran cantidad de dirigentes empresariales reunidos.

La concertación de Ortega con algunos poderes fácticos, incluyendo a los Estados Unidos en materia de narcotráfico, es sin duda positiva, pero también sin duda insuficiente mientras desde el Gobierno no se renuncie al uso de la violencia y haya concertación con toda la sociedad. Y la concertación con toda la sociedad es manteniendo espacios democráticos, especialmente el de elecciones libres y el respeto a la independencia de los poderes del Estado.

Concertar con unos y no con todos es dividir a la sociedad, de igual forma que distinguir entre violencia buena y violencia mala.
El autor es excandidato a la Vicepresidencia de Nicaragua.

 

COMENTARIOS

  1. Clara y Limpia
    Hace 11 años

    Esto se llama BUMERÁN, es lo que ellos mismos FSLN les enseñó y siguen enseñado a este pueblo, no tienen culpa, pero gobierno y policía tienen hoy.. caldo de su propio veneno.
    Recordemos hace unos días al pistolero y todos los infiltrados en cualquier marcha, las asinadas de los años 90, los rotonderos. .. y lo que ya Nicaragua de sobra conoce….. Pura delincuencia, y este es el país más seguro de Centro América?..Será el más Millonario con los 220 familia que hay ahora…y que todos sabemos.

  2. Tan cristalino como el agua
    Hace 11 años

    La policia antes de Ortega hiva llegando al 100% de aprobacion,hasta q el nefasto
    Ortega con el afan de perpetuarse en el poder,puso a la policia como guardianes
    de su pesima politica y economica, q ensombrecio todos logros y metas q la policia
    se habia ganado a puro pulso,pero ahora bajo el mando del dictador la policia se
    ha degradado tanto,como los bosques de Nic.A Ortega le gustaria q la policia fuera
    como la Somociana q el pueblo odiaba a esa gente q solo pensaban en maltratarnos y…

  3. MAS QUE DEMOCRACIA EL NICA NECESITA APRENDER A GOBERNARSE DESDE ABAJO.
    Hace 11 años

    Es mas que evidente que los partidos políticos han fallado en recuperar la civilidad, la institucionalidad y todas las demás virtudes ciudadanas o políticas necesarias para que Nicaragua sea un país vivible. Lo único que le queda ahora al nica es graduarse en la asignatura de aprender a gobernar desde abajo. El nica necesita liberarse de los caciques de cualquier color y aprender a gobernarse, aunque sea desde abajo.

  4. Ramona
    Hace 11 años

    No lloremos como mujer, lo que no defendimos como hombre. Las turbas son malas (policías o civiles)vengan de donde vengan, sobretodo si vienen de la casa presidencial para cuidar y proteger los bienes personales de la familia Ortega Murillo.

  5. el carolingio
    Hace 11 años

    Aunque de politica ya ni quisiera hablar,por el odio que se mira por todos lados,es Bueno agradecer los que luchan por lo justo y hablan como aca de busqueda de buenas soluciones,todos somos nicaraguenses,luchemos y demos lo major de si por soluciones pacificas,mucho hemos sufrido y no nos debemos dejar caer una vez mas en soluciones aplicando la fuerza y no el dialogo,en los de la mina El Limon y lo de los miskitos hay que hablar

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí