Sergio N. Boffelli

Se buscan candidatos

Las arengas por la unidad de cúpulas partidarias, como receta milagrosa para vencer al orteguismo en elecciones, se han convertido en cantaleta superficial, engañosa y desesperada, pretendiendo que olvidemos los peligros de hacer tienda común con quienes han demostrado su particular interpretación del quehacer político, conocida por todos.

¿No resulta fundamental comprender que la fuerza radica en asociarse con quienes comparten principios, valores, ideales, planes, compromisos, y no con quienes en un abrir y cerrar de ojos se alían o entregan al contrario?

La mayoría de la población, como destaca la reciente medición de Latinobarómetro, indica que para el 59 por ciento de nicaragüenses el problema del país es el económico, que al 36 por ciento le preocupa el desempleo y que el 35 por ciento expresa dificultades para alimentarse. Y no encuentran quién ofrezca soluciones —ni aspiraciones colectivas— superiores a las del oficialismo.

Mientras tanto, la confusión entre políticos y activistas opositores es abrumadora. Unos opinan que no deben participar en las elecciones y hablan de abstención masiva; otros, que si se realizan primarias o no, o que siendo los mismos podemos esperar algo diferente de ellos… Tampoco faltan los que fantasean con mártires y anarquía, como para recordarnos sus limitaciones.

Si la oposición venezolana se equivocó al ausentarse de las elecciones en 2005 y fomentar la abstención… si después de decenas de muertos, cientos en prisión y a casi dos años de #Lasalida su líder Leopoldo López carga condena de 13 años, y debilitó a Henrique Capriles… de esas experiencias deberíamos aprender.

En general, y por alguna sinrazón, impera la tendencia de creer que para superar un problema se requiere de fórmulas tanto o más complejas que el problema, y que alcanzan mayor mérito cuanto más complicadas sean. ¿Lo ha notado? Algún incapaz debió promover semejante tontería.

A Nicaragua una alianza entre cúpulas no la saca del atolladero, aún en el hipotético caso que presentara un candidato presidencial ajeno a la politiquería, pues la palanca del poder radica en la Asamblea Nacional, donde cada caudillejo —como ha sido costumbre— aseguraría su cuota de obedientes legisladores. Al final, en el mejor de los casos, se puede elegir un presidente más o menos bueno, pero rehén del poder legislativo. Ya hemos visto esa telenovela.

¿Qué hacer entonces? Lo que sabemos y muchos evitan: que un partido valiente ofrezca casilla y apoyo a una persona que tenga posibilidades reales (sí, reales) de atraer a la mayoría, pero también presente mujeres y hombres aspirantes a diputados, con o sin partidos, comprometidos hasta los huesos para construir el Estado de Derecho con todo lo que implica. Parece chiste, pero no se ría, esto es serio.

No me parece importante cuáles partidos participen o no en las elecciones del 2016 ni cuánta publicidad hagan. Los nicaragüenses sabemos quién es quién. Lo que importa es que haya uno que aglutine y presente personas apropiadas, capaces de unir a la población y sembrar esperanza. Creo que esta es la mejor apuesta que podemos hacer en la Nicaragua de hoy.

Quizás le parezca una idea muy simple. Quizás sea así porque espera que otros la lleven a cabo. O porque está agotado por el discurso de los cupuleros. Sin embargo, usted puede hacer su parte y nadie hacerla por usted: hable, opine, llame a la radio, deje saber a su familia y amigos lo que piensa. Y dígaselo a los políticos donde los encuentre.

Si bien vivimos una situación excepcional, necesitamos candidatos con preparación académica, experiencia o conocimientos en los asuntos importantes del país. Honesto, sin complejo de marioneta ni titiritero, habilidad para negociar sin perder la ropa interior en el intento, y reserva de testosterona (tan escasa estos días) para lidiar con una transición incómoda y oposición orteguista bañada en petrodólares.

Ganarle a los Ortega-Murillo no sería fácil. Pero si no lo creemos posible… paremos de contar y vaya cada lora a su guanacaste.

El autor es periodista.

COMENTARIOS

  1. Hace 11 años

    Las encuesta dicen que la política no le interesa a la mayoría de la población,se dice: «si no trabajo,no como» y todo el que tiene suerte de tener trabajo y el que no la tiene,está inmerso,en tratar de llevar el pan del día al hogar.El problema es económico social (pobreza, falta de empleo, carestía del costo de vida, etc).El ciudadano es igual a conformidad, no opina, no se queja, nadie ha podido sacarlo de ese estatus.El ciudadano es simplemente un voto.

  2. La chepa tapuda
    Hace 11 años

    Dicen que las mujeres tenemos 7 y los hombres sólo tienen DOS. Arnoldo y Eduardo son peleles de Ortega y en esas personas no se puede creer, ya que como buenos negociantes lo que les interesa es cuánto pueden ganar y echarlo a su bolsa. Este pobre país está al borde del despeñadero, si no hacemos nada por salvarlo lo lamentaremos todos. Empujemos la observación internacional y no aceptemos elecciones que no cumplan ese requisito. La rebelión contra los déspotas también es un derecho.

  3. felis
    Hace 11 años

    pregunto ¿es verdad que los políticos desean que la población participe en las urnas?; o ¿es necesario desanimar para seguir logrando prebendas que la población no conoce?; existe interés de llegar la silla presidencial o es mejor ver desde esa banca el juego?…………….siento que es un juego como se dice en lenguaje popular ¿ es un gallo amarrado?

  4. mario marin
    Hace 11 años

    El no ir a elecciones seria peor dado lo que paso en las elecciones del 74 donde hubo una gran abstencion y ya sabemos lo que paso despues y lo que paso en Venezuela en el 2005 . ahora bien es vital que hayga supervision internacional como las que van haber en Venezuela a finales del año.

  5. perico de los palotes
    Hace 11 años

    Ortega es una fuerza política cuyo rasgo distintivo es el de fogón del enfrentamiento permanente.Pero a puertas cerradas tienen claro el objetivo,que no es otra cosa que el poder y se mueven con brutal efectividad.Con una oposición,que hace todo al revés,se pierden en disputas cruzadas que los desconcentra y apaga.Claro que no es fácil pero es la única manera de ir compensando los daños de un sistema que viene jugando sucio y solo desde hace demasiado tiempo. Cambio Si No al ODIO

  6. El Observador
    Hace 11 años

    Lo cierto es, que ninguno de los que se han apoderado de la dirección de los partidos, está dispuesto a separarse de algo que les ha servido por mucho tiempo de «sombra protectora.» Por lo tanto, encontrar un candidato sin liga con los partidos, es sencillamente hacernos los tontos. Eso lo sabe el presidente Ortega y su grupo que controlan todos los poderes del Estado. Así qué, quien quiera que se presente, se conformará con las migajas que le ofrezca el gobierno.

  7. Carlos
    Hace 11 años

    Señor Sergio Buffelli si busca candidato Búsquelo entre los lideres de los enfermos por el Emagon de Chichigalpa o en los Mineros de la comarca el Limón y Santa Pancha que ahí hay de sobra .Pero si lo busca entre los Diputados y partidos de oposición ahí solo va a encontrar oportunista y vende Patria como el comandante Daniel Ortega su familia su bancada ,sus magistrado y Ministro.

  8. Edmundo Dantes
    Hace 11 años

    Esta es una sugerencia fresca que vale la pena discutir por todos. Si creo debemos participar en las elecciones sujeto a que llevemos suficientes herramientas para poder ganar: Aglutinarnos bajo un equipo y personas VERDADERAMENTE limpias (ni Aleman ni Vidaurre), cambios en CSE de fondo y forma, supervision internacional, organizarse via primarias. Hasta ahora no veo ningun avance substancial…..seguiremos siendo un pais de tontos ?

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