El fenómeno de El Niño, presente desde el año pasado, ha producido en el país una sequía que ha dejado como consecuencia la pérdida de cosechas, sobre todo de pequeños y medianos productores. LA PRENSA/ ARCHIVO /JORGE TORRES

Región busca ser declarada vulnerable

Huracanes, inundaciones y sequías son parte de las consecuencias del cambio climático en la región Centroamericana.

Huracanes, inundaciones y sequías son parte de las consecuencias del cambio climático en la región Centroamericana.

Para hacer frente a esta situación, redes nacionales y regionales de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua que integran el Foro Centroamérica Vulnerable ¡Unida por la Vida! a través de una campaña solicitarán que Centroamérica sea reconocida como región altamente vulnerable al cambio climático.

El Foro Centroamérica Vulnerable ¡Unida por la Vida! promueve desde la página web actua.centroamericavulnerable.org una recolección de firmas que serán entregadas durante la Conferencia de las Partes (COP 21) en París en diciembre de este año.

El panorama centroamericano ante eventos climáticos extremos no es favorable.

De acuerdo con escenarios del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), el aumento del número de personas con riesgo a sufrir hambrunas en toda Latinoamérica, podría ser de cinco millones para 2020 y llegar hasta los 26 millones para el año 2050.

Para el Foro, el reconocimiento de Centroamérica como región altamente vulnerable al cambio climático “permitirá que se canalicen nuevos recursos a los países de la región para impulsar acciones que contribuyan a la prevención de desastres y a la adaptación al cambio climático, atendiendo a los sectores más vulnerables y promoviendo la participación de la ciudadanía”.

Durante la década del 2000-2015, más de 15 millones de personas resultaron afectadas por inundaciones, más de tres millones por sequías severas y casi cinco millones por temperaturas extremas en Latinoamérica y el Caribe.

Tania Guillén, oficial de Cambio Climático de Centro Humboldt aseguró que “la declaratoria no es para victimizar, sino para que la región tenga acceso a más financiamiento y asistencia técnica, fortalecimiento de capacidades que existen para países que tienen una categoría especial ante Naciones Unidas”.

Estos planteamientos, de la búsqueda de más recursos para trabajar en mitigación y adaptación, coinciden con los que tiene el Sistema de Integración Centroamericana (Sica) y los gobiernos de la región, pero que depende de la aprobación de Naciones Unidas, explicó Guillén.

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